Ver a John Grvy en directo es una experiencia que querrás vivir y compartir

Por Marieta Zubeldia

Una silueta larga y sinuosa sale al escenario del Jardín Cervezas Alhambra. Está cubierta por sedas vaporosas que brillan con destellos del color de la madera clara y de una tierra arcillosa. Pese a su aspecto desgarbado, John Grvy camina con aplomo y se balancea con gracia. La actitud que mantiene es importante porque la ocasión es relevante para él. Es el momento de exponer sus canciones, que son sus emociones, ante una multitud de personas entre las que se mezclan seguidores determinados y exploradores dispuestos a descubrirlo por primera vez.

El concierto comienza con I Miss You, el título que también abre su último trabajo, G R I S. Grvy pide a los asistentes que se acerquen al escenario. «He venido a haceros bailar y espero que todo sea divertido», declara. Su relación con el público es clave. Lo busca constantemente a través de los gestos, de la mirada, de sus movimientos, de su posición. El calor de la audiencia viene bien para cuando una alguien algo “cerrado” —como se confiesa él— busca abrirse y mostrarse a los demás.

En las distancias cortas Junior Esmuede, nombre de pila del productor, resulta un hombre seguro de sí mismo y de su talento, con una serenidad atribuible a un artista veterano. Tiene claro su potencial y todo lo que puede hacer con él y no duda en servirse de esa seguridad a la hora de subir al escenario. John Grvy es una fuente de energía capaz de hacer que te sientas conectado a la persona que tienes al lado, aunque no la conozcas.

«¿A quién le gusta el funk?», pregunta sonriendo. Su audiencia contesta gritando y él aprovecha para dejar que suenen las primeras notas de The Other. Se mueve. Suda adrenalina por todos los poros. Se ríe y baila. Baila con todos los órganos de su cuerpo, incluida la cara. Sus muecas dejan ver que la música corre por él, la siente por dentro y la comparte con sus oyentes.

Los graves navegan por el aire golpeando los corazones de todos los que se han situado próximos a los altavoces. Entre la gente hay personas que cierran los ojos y respiran hondo mientras notan cómo su pecho retumba y marca el ritmo al que se mueven. Se dejan llevar por la emoción, fluyen con el libre movimiento del cuerpo y son plenamente conscientes de que es el momento preciso y es ahí donde quieren estar. Solo tendría que detenerse el tiempo para que todo fuera perfecto.

La energía que transmite Grvy al actuar genera sensaciones pares a las de una Alhambra Reserva 1925 al deslizarse lenta y fresca por el paladar. Reacciones a los estímulos que únicamente se consiguen cuando nuestros sentidos están completamente despiertos y tenemos una percepción absoluta del instante, el lugar y aquello que nos hace disfrutar.

Llegan Faded Away y Underneath. Canta a las caras entusiasmadas de cada fan que lo mira, se acerca a las personas y con sus gestos busca compartir lo que siente. Baja del escenario y se mezcla con la gente. Pide palmas y su audiencia le da lo que quiere. Están hechizados por el baile acompasado de su voz con el ritmo. Es una experiencia que todo el mundo quiere compartir: el artista, con su banda y con el público. El público, con el público y el artista. Una corriente de emociones que viaja en todas direcciones.

Cuando parece que el concierto está llegando a su punto cenital, Junior decide meterse entre el público para bailar con él. Sus seguidores le hacen un corro e imitan sus movimientos. Le silban, le aplauden, se agitan. Todos están entusiasmados. Cantan las letras, las gritan, hacen fotos, graban vídeos, mandan audios de la canción por Whatsapp y se entregan a la causa de todas las formas posibles.

El artista deja para el final sus temas más coreados. Adderall, la canción que tiene con Yung Beef, Crush y Si estás tú, su último lanzamiento junto a Brisa Fenoy, forman la tripleta ganadora, la que sella el final y despide al artista entre aplausos y gritos que ruegan un bis. La que deja a todo el público con un deseo común a flor de piel: el de parar el reloj para tener más tiempo para sentir.

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