Cinco vinilos que dejaron una huella imborrable (y cinco tiendas donde encontrarlos)

Por Lorena Papí Rodes

Hay algo que atrapa en el ritual. Quizá sea su naturaleza ceremonial; la repetición de todos esos delicados gestos y la certeza de lo que vendrá después. Como disfrutar de un vinilo: sacarlo de la funda con cuidado, colocar la aguja suavemente hasta escuchar ese crepitar característico que hace tan especial su sonido y sentir cómo la música te llena por completo.

Pero el ritual empieza antes. Esa ceremonia del vinilo incluye bucear en pequeñas tiendas de coleccionistas que sobreviven a la gentrificación, como quien va a la búsqueda de un tesoro. Disfrutar de esos lugares con encanto, quizá ya conocidos, entre hallazgos y sorpresas; redescubrir discos míticos. Encontrar propuestas actuales que acabarán siendo de culto.

Una vivencia a disfrutar en solitario pero que cobra mayor riqueza si es entre amigos. Recomendar, compartir, intercambiar, descubrir y dejar que te descubran, con una buena Alhambra Reserva 1925 poniendo su propia banda sonora líquida.

Así, el momento se convierte en una tarde inesperadamente especial. En un tiempo regalado, reservado para el disfrute  que permite apreciar cada detalle: portadas de discos que son arte, el tacto de la música, aún posible en esta era digital. Pero también, el cuerpo de la espuma, a la que también puedes oír crepitar, como la aguja de un vinilo; las notas equilibradas y los matices ámbar y dorados de Cervezas Alhambra, dando aún más valor al momento.

“La leyenda del tiempo” (Camarón de la Isla, 1979)

Los puristas del flamenco no lo entendieron en su momento. Que se abriera la puerta a nuevos sonidos en un género tan cerrado, transformando lo que entonces casi eran himnos del cantar andaluz, como uno de los poemas musicados de Lorca (“La Tarara”), en un experimento musical.

Percusiones y melodías que suenan al pop más actual (tan bien representadas en “La leyenda del tiempo” y en “Volando voy”) hicieron de este el trabajo más incomprendido y al mismo tiempo más mitificado del gran cantaor flamenco Camarón de la Isla.

Ese interés por renovar la tradición, partiendo del respeto por el saber hacer establecido, es el gran valor que comparte con Cervezas Alhambra. Y con músicos que, como él, se atreven a recorrer lugares inexplorados. Para algunos, Camarón fue un visionario. De ahí ese guiño/homenaje de Los Planetas con su trabajo “La leyenda del espacio”.

Granada, origen de poemas, sonidos y sabores, es el lugar ideal para ir tras la pista de este vinilo. Recorrer las calles de esta ciudad es respirar esa tradición andaluza que tan bien se manifiesta en la música de Camarón.  Y descubrir tiendas que ya son todo un emblema en la ciudad como Discos Marcapasos. Nacieron en 1995 con un claro leitmotiv: “estimular el apetito musical, dar a conocer algo inédito y fascinante”. En Marcapasos te proponen un viaje musical y prometen ser la brújula que te guíe.

Pero para vivir plenamente una experiencia necesitamos quitarnos las gafas de lo que damos por supuesto y ver con ojos renovados. Solo entonces puedes llegar a apreciar nuevos matices en esas canciones que creías conocer a la perfección. Es lo que ocurre cuando te detienes a apreciar las cosas bien hechas. Descubres todo aquello que parecía escondido pero solo pasaba desapercibido. Por eso la música y Cervezas Alhambra son casi inseparables. Porque para apreciarlas, hay que dejar que sean los sentidos los que nos guíen. Porque no se pueden explicar: hay que sentirlas.

“Omega” (Enrique Morente y Lagartija Nick, 1996)

Si Camarón empezaba a juguetear con la posibilidad de la fusión entre flamenco y pop-rock, Enrique Morente y Lagartija Nick se lanzaron de cabeza a la idea, materializándola en este trabajo conjunto lleno de matices sorprendentes.

Enrique Morente, que siempre ha destacado por intentar insuflar otros aires al flamenco unía su profunda y sentida voz (acompañado de otros grandes nombres del género) a las guitarras eléctricas y al potente latido de la batería para seguir, también como Camarón, homenajeando a Lorca. A sus orígenes. A Andalucía. Pero también a otro gran poeta, Leonard Cohen.

Si lo buscas en Madrid, ciudad acostumbrada a las revoluciones musicales, tendrás donde elegir. Porque sigue habiendo espacios que son auténticos templos dedicados al dios de vinilo, como La Gramola. Pese al reducido tamaño de esta tiendecita en pleno centro de la ciudad, su colección de vinilos e incluso cassettes —son especialistas en segunda mano— es inconmensurable.

Por eso es una de esas tiendas bien conocidas (y admiradas) por los coleccionistas, que dejan las prisas a un lado para vivir a otro ritmo, el lento devenir que marcan los dedos, al pasar de un vinilo a otro, examinando su extenso repertorio. El mismo que recorre las líneas sinuosas y el seductor relieve de una Alhambra Reserva 1925, dejando que las manos hablen: de historia y origen. De tradición e innovación.

“Remain in Light ” (Talking Heads, 1980)

La genialidad y originalidad de David Byrne —aptitudes que aún conserva— se manifestaron en su máxima expresión en este, el cuarto trabajo de estudio que firmaba con su banda Talking Heads.

Un disco con el que sorprendieron incluso a sus seguidores: la comunión de inquietudes musicales, de las mentes creativas de la banda, daba como resultado un trabajo único. Un paisaje musical que abarca incluso la cultura africana. Pero sobre todo, alegre. Incluso en esa época de tendencia a la oscuridad en el sonido que empezaban a ser los 80.

Te será fácil encontrar este clásico vinilo de 1980 si pasas por Harmony Discos (en Valencia), una tienda de discos especializada en rock. Sus fondos no tienen límites, si sumamos a las viejas joyas las propuestas más actuales. Y su resistencia, en pleno centro de la ciudad, con apenas unos metros de tienda encajados en un pasaje peatonal, es una historia de épica. Como la de David Byrne, aún activo (ahora sin los Talking Heads), aún un genio.

“El Poeta Halley” (Love of Lesbian, 2016)

Unas preciosas ilustraciones pintadas al óleo de Sergio Mora (premiadas con un Grammy) envuelven el que para muchos es el trabajo más sorprendente de Love of Lesbian.

Los propios músicos lo etiquetaron de “arriesgado”. Girando bajo la aguja, un conjunto de canciones intimistas que son viajes musicales y experiencias de vida (como “Psiconautas”); letras poéticas, que es la intención que ya queda patente en el título. Y un formato de esos que deseas poder ver, tocar, sentir.

Es seguro que esta llamativa portada captará tu atención, cuando busques entre los mostradores de Discos Revólver, ubicada en uno de los rincones favoritos de los amantes de la música y de los rescatadores de vinilos en Barcelona. Revólver es una de las pocas tiendas que se mantiene activa en este enclave medieval del Raval, como una reminiscencia del pasado más bohemio del barrio.

“Zona Temporalmente Autónoma” (Los Planetas, 2017)

Inclasificables. Experimentales. Innovadores. Los Planetas han viajado por mútiples universos musicales, pero siguen habitando el flamenco. Su relación con el género, iniciada en 2007 no ha dejado de madurar.

Diez años después, en “Zona temporalmente autónoma”, reafirman su origen andaluz y su deseo de acoger nuevos sonidos. Como siempre han hecho. Aunque tampoco faltan los clásicos himnos pop.

Seguir los pasos de esta banda cobra aún más sentido recorriendo Granada, su ciudad natal y la de Cervezas Alhambra. Un conjunto monumental, auténtico, tradicional y a la vez, vibrante. Una ciudad capaz de aportar sus matices y su esencia a cada una de las referencias de Cervezas Alhambra, como si cada trago fuera capaz de transportarnos —en tiempo y espacio— a los pies de la gran fortaleza roja. Matices y esencia que también se filtran en todas las melodías de Los Planetas.

Si los granadinos cuentan con una fiel legión de seguidores en todo el país, más admiración causan en la tierra que les vio nacer. La que les inculcó, desde siempre, esa curiosidad innata por el flamenco. La que incluso, aparece en sus letras.

Por eso la pequeña tienda Discos Bora-Bora es el lugar perfecto para hacerse con el último trabajo de alma flamenca y cuerpo indie firmado por Los Planetas. Pero también para vivir la música en su máxima expresión. Porque una tarde en Bora-Bora puede terminar en sorpresa, en un placer inesperado: sus showcase o actuaciones en directo te darán la oportunidad de conocer a artistas emergentes del panorama pop-rock más indie pero también de gozar del sonido de bandas consolidadas, como Dorian.

Zona Temporalmente Autónoma, en vinilo en Bora-Bora

Coleccionar vinilos, buscarlos y disfrutarlos, es uno de esos rituales que enamoran el alma. Y cada vez a más gente; no solo a los coleccionistas. Porque la música se siente más intensamente mientras escudriñas las filas de discos, mientras recorres pausadamente esos rincones dedicados al formato físico que aún quedan en nuestras ciudades. Por eso una tarde comprando vinilos culmina tan bien con una Alhambra Reserva 1925. Porque ambas se disfrutan sin prisa. Invitan a Parar Más. Sentir Más.

Fotos | Pexels/Elviss Railijs Bitāns,  Pexels/Djordje Petrovic, Facebook/@fandiscosborabora

En Momentos Alhambra | Los Planetas en Momentos Alhambra en Flamenco, cuando el indie se encuentra con las soleás

En Momentos Alhambra | Cervezas Alhambra y la música, una conexión que se escribe en pentagramas

Comparte con nosotros

3 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos Relacionados
Momentos Alhambra Música, una constelación de estrellas que seguirá brillando en 2018

Momentos Alhambra Música, una constelación de estrellas que seguirá brillando en 2018

29 diciembre, 2017
Una cena íntima. Una tarde en la cocina preparando a fuego lento tu plato favorito. Una velada entre amigos repasando el año y compartiendo unas cervezas. Una tarde en tu sillón leyendo una historia que te atrapa y te lleva de viaje a mundos desconocidos. Todos esos instantes de tranquilidad y sosiego mejoran —sí, pueden hacerlo— cuando los acompaña una música de acordes sinónimos. Una como la que ha protagonizado los Momentos Alhambra Música de 2017.
Cómo se fabrica una guitarra española artesanalmente

Cómo se fabrica una guitarra española artesanalmente

20 febrero, 2018
Madera; siempre de primera calidad y bien seca. Y cola, para unir las numerosas piezas que formarán un todo duradero, imperecedero. Son los dos elementos principales en la construcción de una guitarra española artesanal. Pero aún hay un tercero igualmente imprescindible: el tiempo. Se pueden emplear hasta dos meses —según el modelo— en terminar de confeccionar una guitarra a mano. Es un proceso largo y complejo, desde que se dibuja la silueta de la tapa sobre la pieza de madera hasta el encordado final. Un trabajo complicado, que requiere paciencia, destreza, arte y mimo en cada fase.