Utopick: chocolates exquisitos y combinaciones fascinantes

Por Laura Elena Vivas

Contar un origen que comienza con una historia de amor suena repetitivo… Pero quizás es la mejor manera de comenzar una historia.

Esta narra el encuentro de dos personas en un contexto común, con dos vocaciones que se complementan. Así, nació el romance, luego vendría el proyecto en común. Uno pequeño con grandes aspiraciones, uno ambicioso por el trabajo y los elementos que implica. Uno que desde las manos se extendería hasta crear un universo.

Una utopía.

Tabletas de chocolate Utopick

Esta es la historia de Paco Llopis y Juana Rojas y su utopía, la de rebelarse en busca de un chocolate elaborado sin prisa, con el detenimiento necesario,  y soñar con un espacio en el que poder crear tabletas bonitas de forma artesanal y con una materia prima auténtica, en un clima —el de Valencia— bastante poco propicio para el cacao. Es su Utopick.

Chocolates artesanos desde el origen hasta tus manos

La historia de amor entre Paco y Juana hizo que viajaran a la Colombia natal de ella. Allí, Paco se quedó fascinado con el clima y la tierra de la región, perfecta para el cultivo del cacao pero con grandes problemas de infraestructura.

Fue el germen de la utopía que empezaron a acariciar; ellos, que se habían conocido en un máster de fotografía en Valencia, el punto en común; ella, licenciada en Bellas Artes y fotógrafa; él, maestro pastelero de oficio familiar y fotógrafo, encontraron en este sueño la idea para un proyecto en el que crear arte gastronómico y beneficiar a un sector social.

Volvieron y se dedicaron a practicar la utopía, se instalaron en un local de Ruzafa, una tienda y obrador que Juana decoró con muebles artesanos; contactaron productores de cacao a través del comercio justo y cristalizaron la idea: tabletas bean to bar (del haba a la tableta) impresas con mensajes, elaboradas con los mejores cacaos mezclados con otros sabores para explorar, y envueltas en packagings diseñados por el estudio Lavernia-Cienfuegos, inspirados en la papiroflexia.

Sin fabricación masiva. Con precios adecuados para beneficiar desde el origen. La utopía vuelta realidad.

Las tabletas Utopick: para saborear despacio

Probar una Utopick requiere de tiempo. No es cualquier producto, las habas de cacao son seleccionadas y compradas directamente en Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador y Madagascar, el sabor es tan genuino que no necesita la ayuda de vainillas o lecitina, y las combinaciones son inesperadas: azafrán, té chai, cardamomo, o almendras caramelizadas.

Después, o antes del sabor, la estética. Con las tabletas se pueden regalar mensajes, a esa persona especial, a quien nos trajo al mundo o a un amigo muy querido; Paco y Juana se sirven de la impresión 3D para que antes de comerlo, la barra provoque una sonrisa. Y antes de desenvolverla, la vista también tenga su momento de placer, con ese papel con formas geométricas que le rinde un homenaje a un barco de papiroflexia, esos barcos que desde el siglo XVI empezaron a traer a Europa las habas de cacao.

Pero no solo son las tabletas con mensajes. También son las recetas originales como las barras con peta zetas o maracuyá;  los mendiants (un término referido en este caso a la combinación de chocolate con frutos secos) depositados en una cajita transparente perfecta para obsequiar, aunque no se sabe si es mejor regalar o guardar egoístamente para comer a hurtadillas. O la crema Crispi, una delicia con avellanas para untar en una tostada o llevar directamente a la boca.

Utopick es una delicia para el paladar y para la vista. Un producto hecho a consciencia que bien vale lo que cuesta, una tienda para quedarse a respirar… Una utopía que ha demostrado que no lo era tanto.

Fotos | Página oficial y Facebook de Utopick

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