Urban Sauces, las salsas más auténticas hechas a fuego lento

Por Lorena Papí Rodes

Tiempo, para que sea la cocción a fuego lento la que extraiga de los ingredientes su máximo sabor y lograr una deliciosa armonía final. Cuidado, a la hora de seleccionar la materia prima; siempre la mejor. Y cariño, al tratarla. Al presentar el resultado. Son los tres ingredientes ‘secretos’ que hacen posibles las salsas y los aperitivos de origen italiano de Urban Sauces & Urban Appetizers, made in Barcelona.

Recetas —Pesto, Amatriciana, Pomodoro e Basilico— que exhiben con orgullo su naturaleza tradicional. Sabores con denominación de origen que, en la tienda-obrador Urban Sauces, se sirven envasados, sin conservantes ni colorantes. Concentrando en frascos los aromas frescos de la cocina italiana de siempre; la de la mamma.

Conteniendo en pequeños envases todo el peso de una cocina, la italiana, que es mucho más que recetas: es parte inherente de la cultura del país, de la forma de relacionarse de sus gentes y piedra angular de sus momentos en familia.

La magia del tiempo

Ese tiempo que a otros les falta para dedicarlo a los fogones es el que se toman Pablo y Sergio Martínez Sorribas en Urban Sauces para preparar sus salsas de manera artesanal. Porque dando a cada ingrediente la oportunidad de extraer todo su potencial, se consigue un resultado único. Un sabor especial.

Es, precisamente, la misma filosofía que se sigue para elaborar las distintas variedades de Cervezas Alhambra. Los maestros cerveceros asisten pacientes a cada fase: el malteado de la cebada, la elaboración del mosto, la incorporación de los lúpulos en el momento preciso, la fermentación, que exige espera. Y en la memoria, siempre presente el respeto por la tradición que marcaron sus antecesores.

Pablo y Sergio hacen lo propio con esas recetas centenarias de las que han hecho acopio en 20 años de viajes a Italia. Hasta allí les llevaron sus relaciones personales y familiares y allí descubrieron todo un mundo de sabores que decidieron importar a Barcelona en 2013, a través de su obrador y tienda gourmet.

Y en forma de complementos con los que vestir de largo un plato tan cotidiano como la pasta: Vongolo, a base de almejas y tomate, “una brisa marina”; Ortolana o “delicias de la huerta en perfecta armonía”; Pomodoro e olive, “un festival de aromas y colores del Mediterráneo”.

Sergio está a cargo de la elaboración de estos productos y Pablo es quien lleva la parte más comercial y administrativa. Aunque no les ha faltado el apoyo de otra mamma, la propia, como afirma Sergio con devoción: “Si alguien ha hecho posible sacar adelante este proyecto ha sido nuestra madre. Sin su visión, trabajo, persistencia y apoyo no hubiésemos llegado tan lejos”.

Esta pequeña empresa familiar ha conseguido que la filosofía de la cocina a fuego lento —la de toda la vida— encuentre su lugar en una ciudad que se mueve a ritmo de vértigo.

La fórmula secreta, la constancia. Y el respeto por la receta original, que es “punto de partida y base” de todo lo que hacen.

“Hemos conseguido encajar en Barcelona con este negocio gracias a la perseverancia; siendo fieles a nuestros principios de elaboración y poniendo muy en valor el carácter artesanal de nuestros productos. Desde la elección de las materias primas hasta el etiquetado manual. Todos estos detalles se notan en cada una de nuestras salsas y aperitivos”, continúa Sergio.

Cocinar (y degustar) con todos los sentidos

El sonido del lento y constante burbujeo de la sartén y los efluvios que emanan de ella. El aroma de productos frescos como la albahaca —cuatro kilos necesitan como mínimo para su salsa pesto— que se percibe nada más traspasar la puerta. Que el obrador donde se elaboran sus productos se ubique en la misma tienda en la que los distribuyen es la mejor campaña de publicidad que podrían haber desarrollado jamás.

“No hay mejor promoción para nuestros productos que saber que se hacen en el obrador de la misma tienda. Es un detalle muy valorado por nuestros clientes, quienes muchas veces nos ven etiquetando y empaquetando los botes recién salidos del obrador”, afirma Sergio.

Entrar en su tienda es despertar los sentidos. Hacerles partícipes de los aromas, los sabores y  los colores de esa gastronomía mediterránea tan arraigada no solo en Italia; también en el resto del mundo, donde goza de gran popularidad.

Es hacer que se trasladen hasta la región italiana de Emilia-Romagna y a su capital, Bolonia, al degustar una de las más antiguas de sus salsas, la Bolognesa.

O a Génova, cuna del Pesto, al descubrir el olor de esos ingredientes—albahaca, piñones, ajo, queso parmesano Reggiano, Pecorino, sal y aceite de oliva virgen extra— impregnando todo el local. Y más tarde, combinándose con armonía en el paladar.

Una variada gama de frascos de salsas recién elaboradas a partir de recetas atesoradas por la cocina italiana durante siglos conviven allí con sus particulares antipasti (los Urban Appetizers, a base de tomates secos y olivas sabrosamente aliñadas) y con todo tipo de delicatessens y productos importados: quesos, embutidos y pastas con los que ofrecen un viaje guiado por los principales paisajes gastronómicos italianos.

Un viaje intenso

Tonno e Olive, una creación de Urban SaucesEse trayecto que se inicia al degustar las salsas italianas de Urban Sauces está lleno de sensaciones. Así, una Alhambra Reserva Roja se convierte en una buena compañera de viaje. Por su enérgico sabor y su cuerpo —es la más intensa de las variedades de Cervezas Alhambra— se entiende a la perfección con la fuerza una pasta al dente aderezada con la Arrabbiata de Urban Sauces, “por su intensidad y su picante”, afirma Sergio. O con la potencia de su salsa de Ragù de ossobuco, a base de carne.

Intensidad. Es el sustantivo que mejor define a una Alhambra Reserva Roja. Un mayor grado de tueste y un proceso de fermentación larga, pausada, están detrás de sus cautivadores tonos cobrizos, de la densidad de su espuma y de su gran cuerpo. De su sabor potente.

Pero esos son matices a los que no se llega con prisas. No se aprecia en el aire un aroma si uno no se detiene a oler de verdad. Igual que no se descubren las maravillas del arte urbano cuando se camina demasiado rápido ni se encuentran esas joyas musicales entre cientos de vinilos si no se dejan las prisas fuera de la tienda.

Porque lo que está escondido no se revela a no ser que los ojos traten de ver más y no solo mirar. A no ser que se deje a las manos tocar y se les escuche.

Por eso, para apreciar esa autenticidad de los productos caseros de Urban Sauces, como para descubrir todos esos detalles que hacen únicas las Cervezas Alhambra se necesita una única cosa: tiempo. Dejar que las sensaciones lleguen apaciblemente, de una en una, y concederles su espacio para poder deleitarse con cada una de ellas. Para entender algunas cosas, para valorar su auténtica dimensión, es imprescindible Parar Más. Sentir Más.

Fotos | Pexels, Facebook/@UrbanSauces

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