Tradición e innovación, los pilares del sabor de Cervezas Alhambra

Por Lorena Papí Rodes

Las sensaciones pueden ser etiquetadas. Pueden tratar de explicarse, indagando en su naturaleza, en su razón de ser. Se puede racionalizar el amor hablando de química cerebral y mecanismos biológicos. Pero no son más que palabras, información desprovista de emoción. La mejor forma de llegar a entender un sentimiento es vivirlo. Pasarlo por el filtro de las percepciones sensoriales y convertirlo en experiencia personal. Como ocurre con Cervezas Alhambra: hay que sentirlas para entender por qué su sabor es algo especial.

Alhambra reserva 1925Solo cuando verdaderamente pones tus sentidos al servicio del momento puedes apreciarlo con todos sus matices, más allá de las definiciones, las descripciones, la idea. Tal es la filosofía de Cervezas Alhambra que aboga por Parar más. Sentir más, por apreciar lo que nos rodea con una mirada nueva, limpia de interrupciones, con las yemas de los dedos como guía del instinto, con el oído como brújula de aquello que no habíamos percibido hasta ahora.

El tiempo como acicate de nuestros sentidos, libres para disfrutar y dejarse seducir, es también la premisa que se sigue a la hora de elaborar las variedades de Cervezas Alhambra: que sus diferentes sabores, rasgos y aromas inviten a los sentidos a disfrutar pausadamente de la experiencia, a paladearla.

Pero ¿qué hace único a un sabor? La respuesta no reside solo en los ingredientes, aunque el peso de esa elección —del agua, la malta de cebada, la levadura y el lúpulo— es innegable en el resultado final, en esa sensación en boca que deja cada sorbo helado. Hay otros criterios que marcan la diferencia: la manera de combinar esos elementos, las técnicas que se aplican y la dedicación que rodea un complejo y detenido proceso de elaboración.

La producción de Cervezas Alhambra es el resultado de un maridaje armonioso: tradición e innovación. Dos ideas que representan el alma de la empresa y su filosofía de trabajo. Combinar técnicas artesanales y el potencial innovador de la marca y disponer ambos al servicio del sabor.

El tiempo, el ingrediente principal

Pero si hay un elemento, un criterio y un ingrediente —todo a la vez— realmente esencial, este es el tiempo. Es el hilo conductor del relato que escriben los maestros artesanos de Cervezas Alhambra.

Porque tan decisivo como la selección de la cebada, es el tiempo que se le concede para que germine y la duración del proceso de secado y tostado. Es la forma de conseguir el malteado, con el que el cereal conserva todo su potencial. Solo sabiendo esperar se obtiene la mejor malta, que, una vez molida, será la base para empezar a elaborar cualquier variedad de Cervezas Alhambra. Son precisamente las cebadas malteadas de origen español las responsables del aroma y el sabor únicos, las que hacen reconocibles a cervezas especiales como Alhambra Especial.

Pero para eso hay que conseguir que la malta dé lo mejor de sí misma. Explorar su potencial y extraer su esencia: las enzimas que se transforman en matices. Los matices que hacen inconfundible una cerveza. Que al maridar con el agua de Granada, especial por su sabor y su pureza, se transforma como si de pura alquimia se tratara, en mosto.

No hay más misterio que el de la química, que ha transformado una vez más la cebada, dándoles a los maestros (y a la levadura) los azúcares fermentados que necesitan para estar un poco más cerca de transformar toda la mezcla en cerveza.

El cereal continúa así su propia trama, con la que daba comienzo el relato, mientras se van sucediendo otras historias a su alrededor y otros personajes aparecen en escena.

Los lúpulos y la innovación entran en escena

La cebada malteada, el secreto del sabor de Cervezas Alhambra

Cuando se ha conseguido lo mejor, hay que cuidarlo para que siga conservando todas sus propiedades; mimarlo y entenderlo. Esto pasa por filtrar el mosto y dejar atrás lo que ya no sirve, por someterlo al proceso de ebullición que lo llevará al punto adecuado para que otro elemento clave se una a la historia. Para que otro proceso decisorio en el resultado final tenga lugar.

De nuevo el tiempo es un factor vital: esperar el momento adecuado para incorporar los lúpulos no solo determinará el sabor de la cerveza, también la hará única, aportando un punto de amargor en cada caso. Porque de esa decisión dependerá que ese mosto acabe transformándose en una Alhambra Reserva Roja, de sabor más intenso o en una Alhambra Tradicional, en la una ausencia parcial de lúpulos se transforma en un matiz más equilibrado, un punto menos amargo.

Gracias a ese saber hacer, a la maestría en el proceso de lupulizado y del centrifugado mediante sistemas que incorporan técnicas modernas al servicio de la tradición y el saber hacer se consiguen los matices y los aromas deseados. Esos que conquistan los sentidos y los activan, haciéndoles notar que están ante algo especial.

Por eso es necesario parar más, para sentir más. Para alargar el placer visual al observar los distintos tonos de la cerveza. Para disfrutar más de su aroma, antes de degustarla Para sentir el tacto frío del cristal y paladear lentamente, detectando cada matiz.

Reposando pacientemente hasta el esperado final

El respeto por la ejecución de cada fase, en el momento y tiempo adecuados, es un aspecto que influirá claramente en el producto final, como los ingredientes, la manera de combinarlos y de extraer su esencia.

Enfriar el mosto a la temperatura adecuada será decisivo para las levaduras. Una cuestión más que trascendental dado que son ellas las auténticas protagonistas de una de las  etapas finales, la fermentación. Ellas trasformarán elementos químicos en sabores, en detalles inconfundibles, como la nota aromática diferenciada de Cervezas Alhambra, marca de la casa y otro de sus rasgos inconfundibles que las convierten en una experiencia sensorial.

El desenlace del relato se desarrolla durante la maduración de la cerveza. Mientras reposa y se asienta, esperando que llegue el momento y a la temperatura que cada variedad (lager o ale) requiere.

Solo resta preparar la cerveza para la magia permanezca intacta. Para que la complejidad de este proceso, tan elaborado y ceremonioso, quede patente al disfrutar de unas Cervezas Alhambras en armonía y buena compañía. Es lo que invita a parar, a deleitarse, emulando esa misma calma con la que se elabora. Ese proceso tan único, que su presencia puede adivinarse, casi leerse entre líneas.

Fotos | iStock/WavebreakmediaiStock/aaron007

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