Pasión por el dulce más artesanal: pastelería Los Prada

Por Laura Elena Vivas

No es que engañen, es que las apariencias a veces no cuentan todo lo que hay detrás. Una historia que puede ser la de una vida entera. El trabajo sin cesar de un grupo de personas que lo hacen por amor al oficio. Una forma de obrar que se ha ido transmitiendo de generación en generación.

pasteleria los prada

Los sentidos son sabios: al parar en la entrada de la pastelería Los Prada se comienza a intuir que hay algo más que un simple negocio. Se nota al ver la variedad de formas y colores en la vidriera, se percibe aún más al mirar con atención —porque solo cuando dejamos de mirar empezamos a ver— la belleza de los pasteles de siempre y otros más actuales, la delicadeza de las texturas y la presentación de cada pieza.

Empieza por los ojos y luego le toca a la nariz. La que se llena de los aromas dulces y placenteros, los que recuerdan a infancia y hogar; a ir de niño con los adultos que complacían con el pastel pedido; a acudir más mayor a por la barra de pan o la tarta encargada.

Seguir visitando de adulto ese sitio porque llevas toda la vida yendo y regalarte unas delicias de chocolate para tomar en el calor del hogar junto a una Alhambra Reserva Roja. La combinación tan agradable como inesperada de esos dos sabores, el dulce del cacao y el sutil toque a regaliz que deja la cerveza al bañar tu paladar, es una sensación que, aunque no puedes explicar, sí puedes sentir.

Igual que la satisfacción de acudir a esta pastelería y saber que conseguirás maestría y dedicación y que verás a una familia que se siente orgullosa de llevar más de 50 años al servicio del barrio y de todo el que los visite. Quién se lo hubiera dicho a Valentín Prada el día que abrió el negocio que llevaría su apellido.

La pastelería Los Prada o la historia de una familia

Valentín Prada abrió en 1966 el establecimiento, un rinconcito en la calle Lope de Rueda con Ibiza, junto al celebérrimo Parque del Retiro de Madrid. La fachada hace pensar que es una típica pastelería de barrio, y resulta que hace más de medio siglo comenzó una andadura que a estas alturas va por la tercera generación.

Ahora es Rocío quien siempre está ahí, sonriente detrás del mostrador atendiendo a los clientes que llama por su nombre. Y Julio, su marido, quien participa del proceso de elaboración con su hijo, Ángel. Es este último el pastelero, el que elabora los sabores deliciosos y las formas dulces que invaden los sentidos, los que de repente son estimulados de forma acelerada al visitar este lugar.

pasteleria los prada

Ángel lleva la pastelería en el ADN. Entró a estudiar en la Escuela de Pastelería en 1999 y continuamente se va actualizando asistiendo a cursos y participando en concursos y campeonatos. Él es el responsable de mantener a una clientela fiel, que durante décadas ha acudido a llevarse sus productos, así como de atraer a otra más joven con las delicatessen más actuales.

En Los Prada conviven pasteles de siempre como pastas de té, selva negra o ponche segoviano y otros donde se mezclan ingredientes más exóticos y presentaciones que da pena tocar de bonitas.

pasteleria los prada

Cuenta que cada año innova  para experimentar con sabores, y que el ingrediente más demandado es el chocolate en todas sus formas —bombones, mousses, bizcochos—, aunque la tarta de tres chocolates tiene especial éxito.

Ángel hace pasteles por tradición familiar, pero también por convicción, que se nota cuando muestra con entusiasmo las imágenes de algunas de sus creaciones, con remates a base de caramelo y otros elementos que hacen pensar en piezas decorativas más que en bellezas comestibles.

Se trata de una vocación en la que los cinco sentidos se vuelcan con esa materia prima en la que enfatiza, esa que emplean en Los Prada, y que es de la mejor calidad, porque es ella la que determina el resultado. Una materia prima que a él le gusta trabajar  para elaborar las masas, hacer los rellenos, fermentar, cocer…

Crear sin prisa, con calma, dedicando a cada parte del proceso la atención que merece. Porque en la pastelería, como en la fabricación artesanal de todas las referencias de Cervezas Alhambra, lo fundamental es seguir la receta. Saber cuánto azúcar añadir en un caso para lograr ese sabor único que endulza cualquier jornada; saber cuánto lúpulo agregar en el otro para conseguir ese regusto tostado y tan característico. Casi alquimia. Pura magia.

En Los Prada están convencidos de la importancia de un buen postre para rematar una comida, uno hecho con dedicación, con los ingredientes necesarios y de buena manufactura… Cuando un negocio logra despertar el hábito de sus clientes es porque hay algo más allá de la técnica. Es el cariño que hay en la ejecución y el esmero por lograr una excelencia que no todos se preocupan en mantener.

Fotos | Facebook Pastelería Los Prada, iStock – guruXOOX, Unsplash – Holly Stratton

En Momentos Alhambra | La tradición de la trufa llevada al siglo XXI: Fruits de la Terra

En Momentos Alhambra | Las croquetas de Belle Croquette: un manjar tradicional de sabores renovados

Comparte con nosotros

Artículos Relacionados
La PEPA (Pequeños Panaderos Afines): panaderos artesanos que dan nueva vida a la tradición

La PEPA (Pequeños Panaderos Afines): panaderos artesanos que dan nueva vida a la tradición

28 agosto, 2017
Dicen que la prisa nunca es buena consejera, pero este tradicional dicho rara vez nos aconseja en nuestra ajetreada vida diaria. Prisas para llegar al trabajo, o a clase, prisas para coger el tren —¿el autobús?— y volver a casa, prisas hasta para disfrutar de la compañía de los amigos, de la pareja. ¿Dónde han quedado los buenos momentos donde el reloj pierde su primacía y nos dejamos llevar?