Lo mejor de la huerta, directamente a tu mesa: El Navarrico

Por Lorena Papí Rodes

La conserva es otra de esas respuestas ingeniosas de la cocina para adaptarse a las circunstancias: al invierno, a la falta de mar, al exceso de producción. Pequeños cofres que, en lugar de tesoros, esconden una explosión de sabor. Embajadoras de lujo de sus lugares de origen; como los productos en conserva de El Navarrico; dignos representantes de la rica huerta navarra que son exportados a medio mundo.

Manteniendo la esencia tradicional y durante tres generaciones, El Navarrico ha hecho de las conservas artesanas un producto casi gourmet: por la calidad de su materia prima y por su respeto al producto, interviniendo lo mínimo posible para garantizar que su sabor mantenga toda su intensidad.

Para que remita a la tierra. Para que destapar un frasco de espárragos blancos o degustar unas alcachofas aliñadas se convierta en un viaje para todos los sentidos. Empezaron en los años 50 envasando tomates. Hoy tienen más de 50 productos que ofrecer.

Una firma innovadora con casi 60 años de historia

Espárragos blancos de El Navarrico

El Navarrico se nutre de los campos que rodean su fábrica de San Adrián. «Una tierra fértil bañada por los ríos Ebro y Ega». Conocer a fondo esa tierra es clave para el éxito de una empresa que se basa en hacer llegar a cualquier lugar un producto que conserve las propiedades y el sabor de cuando fue recolectado. Sin apenas ser alterado; manteniendo intacta su esencia.

Por eso, su materia prima viaja poco. Sale directamente de la prolífica huerta navarra para ser embotada —conservada y envasada— en sus instalaciones. Una fábrica que lleva 59 años funcionando al ritmo que se trabaja la tierra. Viviendo en esa dimensión temporal en el que es la naturaleza la que decide cuándo es el momento de dar el siguiente paso.

Su cuidado equilibrio entre tradición e innovación es una premisa inalterable. Poner en valor los modos de hacer de quienes hace más de cuatro décadas se pusieron como objetivo conseguir envasar y exportar el máximo sabor de los productos locales es lo que les permite seguir avanzando. «Creemos en la tecnología», afirman en su web, «pero utilizada de una manera racional, con el único objetivo de mejorar los procesos de producción y distribución».

Alhambra Especial marida con aperitivos

De esto saben mucho los maestros de Cervezas Alhambra. El respeto por el tiempo —para crear sus variedades pero también para disfrutarlas y dejar que los sentidos hablen— no solo está presente en su Manifiesto; también en su reconocible gusto, que no es sino el resultado de mimar el proceso. Un sabor que se va definiendo a medida que sus matices se van revelando; a medida que los sentidos van hablando.

Ocurre lo mismo al degustar una conserva creada con esa filosofía de El Navarrico: seguir siendo, como los que iniciaron esta aventura en 1960, Amalia Herce y José Salcedo, pacientes con la naturaleza; respetuosos con sus ciclos y cuidadosos en el trato al producto. No olvidar nunca su esencia, sus orígenes y su vocación de “artesanos del campo”. Pese a que sus delicatessen ya viajan a 25 países del mundo.

Y aunque también haya lugar para la innovación. Por ejemplo, dándole una vuelta a su producto estrella, con sus Espárragos braseados y aliñados. O creando originales propuestas para su carta de precocinados, como su Salsa ‘Tumaca’ con ajo: la reinterpretación de una receta típicamente catalana con productos de la huerta de Navarra.

O una excusa para tostar un esponjoso pan artesanal, abrir una Alhambra Especial y maridarla con un improvisado pan ’tumaca’ con jamón. Una variedad, la Especial, que, por su intensidad pero su cuidado equilibrio, es perfecta para cualquier hora del día en la que surge compartir mesa, risas y complicidad. Ideal por ello para un aperitivo, planeado o no, maridándola con esas reminiscencias a la huerta que ofrece El Navarrico en cada una de sus conservas.

De la huerta (navarra), a la mesa, manteniendo su sabor original

La materia prima de El Navarrico

La carta de productos de El Navarrico es tan extensa como prolífica es la huerta regada por el Ebro. Es esa huerta, casi sin adulterar, la que se encierra en latas y frascos de cristal. Desde los consabidos espárragos y la variedad de alcachofa blanca de Tudela (ambos con indicación geográfica protegida) hasta propuestas ya elaboradas, como sus cremas de verdura o sus pimientos del piquillo con diferentes y sabrosos rellenos.

Toda la autenticidad del campo navarro está envasada y lista para degustar en estas, sus propuestas para disfrutar de los frutos de la tierra:

Verduras y hortalizas

Tiras de piquillo en aceite de oliva, Pencas de acelga, Habas baby, Setas al natural, Corazones de alcachofa, Espárragos verdes… Las verduras y hortalizas son las auténticas protagonistas en El Navarrico. Por su amplia gama de sabores, por contar entre ellas con productos tan apreciados y famosos, por seleccionar siempre las mejores variedades y por representar como nadie las bondades y riquezas de la tierra.

Pimientos del piquillo El Navarrico

Legumbres

Textura y sabor únicos. Es lo que aportan las alubias blancas, las alubias negras tolosanas, los frejoles, los judiones y los garbanzos de Pedrosillano, seleccionados por El Navarrico. Sus botes de legumbres también se fusionan con la huerta para ofrecer alubias a la navarra, garbanzos con espinacas y otras ideas para simplemente abrir y degustar.

Precocinados

El Navarrico le da una vuelta de tuerca al concepto de precocinado. Porque listo para disfrutar no tiene por qué significar poco saludable. O baja calidad. Comer ‘de lata’ con El Navarrico se traduce en placeres únicos. Como sus Pimientos del piquillo rellenos de bacalao, de centollo, de hongos o de merluza y gambas. O su Crema de pimiento con gambas. Sabores naturales con un punto de innovación.

Ecológicos

Su línea de productos ecológicos —guisantes, alcachofas, garbanzos, mermeladas, cremas e incluso salsas— es un buen ejemplo de su empeño por seguir creciendo, adaptándose a las demandas de la sociedad e innovando en su carta, sin perder su esencia. Comercializados a través de su marca Monjardín Organic, sus ecológicos son una respuesta a su preocupación por el medio ambiente y por ofrecer productos lo más saludables posibles.

Garbanzos El Navarrico

Fruta

Navarra es tierra de melocotones. Especialmente Sartaguda, donde cada verano se celebra una Feria del Melocotón. Por eso esta jugosa y dulce fruta es la auténtica protagonista de la sección de frutas envasadas de El Navarrico. Pero también combinada con otros sabores, en frascos de Cocktail de frutas.

Tratar con delicadeza al producto, respetar su naturaleza en el proceso y no olvidar el trabajo de sus antecesores. Una filosofía de trabajo que El Navarrico y Cervezas Alhambra comparten y que se deja notar en el resultado final de todo lo que hacen. En ese sabor especial que tienen las cosas hechas con dedicación y esmero.

Fotos | Facebook de El Navarrico

En Momentos Alhambra | La conserva artesana: un mundo de sabores en cada pequeña latita

En Momentos Alhambra | Las mermeladas artesanales del Valle del Baztán, una delicia para disfrutar con todos los sentidos

 

Comparte con nosotros

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos Relacionados
Gastronomía en el corazón verde de Madrid: de ruta por El Retiro

Gastronomía en el corazón verde de Madrid: de ruta por El Retiro

18 julio, 2019
Madrid es su cielo rojizo al atardecer tiñendo la Gran Vía de color dorado, sus tardes de tapas en La Latina, sus noches de agosto paseando por una Malasaña casi vacía. Es mudarse a una ciudad desconocida y no querer marcharse jamás; es descubrirse conociendo el metro como la palma de la mano. Y es pasear por El Retiro en cada estación para ver mudar de piel al corazón verde de Madrid.
Siete turrones artesanos para saborear y disfrutar sin prisa

Siete turrones artesanos para saborear y disfrutar sin prisa

21 diciembre, 2017
“Por aquellos tiempos, el Rey contrajo matrimonio con una princesa escandinava, quien tuvo que venirse a estas tierras dejando atrás su frío país de origen. La princesa se sintió muy triste al no poder disfrutar de los bellos paisajes de su país llenos de nieves perpetuas….”