Llamada a aventureros: descubriendo las mejores patatas bravas

Por Laura Elena Vivas

Probablemente sea uno de los recuerdos más recurrentes que tenemos muchos: ver a nuestros padres un domingo de terraza, cerveza en mano y plato de patatas bravas al centro, mientras nosotros jugábamos alrededor. Con los años se intercambian los papeles y llega la reunión con los amigos un viernes al salir del trabajo, compartiendo unas cañas y contándonos la semana acompañados de las mismas patatas.

Y es que, pocos platos hay tan emblemáticos dentro de la gastronomía de nuestro país como las patatas bravas.

Esa salsa que en cada cocina de bar o restaurante varía según la receta que tengan establecida. Un juego de cocción para lograr el matiz idóneo que le de su sabor, como en la búsqueda de los maestros cerveceros de Cervezas Alhambra en la elaboración de cada variedad. Hay que buscar con paciencia, explorar combinaciones de maltas y lúpulos, de cantidades de pimentón, aceite y ajo; de establecer tiempos de fermentación en el caso de una, de decidir qué añadir como ingrediente complementario, en el caso de la otra.

botellas de cerveza alhambra especial

Seguir un camino que lleve a ese resultado que todos identifiquen como único. El que hace que preguntes por una Alhambra Especial en un bar puesto que conoces su gusto, o que vayas a un sitio concreto de la ciudad a pedir esas bravas. Se trata de lugares y sabores. De lugares y sabores traducidos en buenos momentos del día.

Dónde disfrutar unas patatas bravas

Se dice que las patatas bravas siempre llevan una base, la del pimentón, el aceite de oliva y el ajo. A esos ingredientes cada quien le añade lo que más le guste, tomate y cebolla, frutos secos y especias, etc.

En algunos locales la salsa tiene años de historia porque se ha convertido en su tapa estrella sin variarla, en otros constituye la excusa para explorar nuevos matices, sin perder su esencia de sabor intenso con toque picante sobre las patatas.

En el bar Ricardo de Valencia, por ejemplo, llevan desde 1947 dando de comer y ofreciendo unas patatas bravas que son conocidas entre su clientela. Es su tapa estandarte, la de la patata tostada por fuera y melosa por dentro con una salsa cuyo sabor queda en el paladar.

las bravas del bar ricardo

Independientemente de cómo de intensa te guste la salsa, lo ideal es acompañar las patatas bravas con una bebida que las deje expresarse en la boca de quien las coma, como una Alhambra Especial.

Y no es una elección a la ligera. El sabor de la Alhambra Especial aporta el toque refrescante que necesita una salsa de matices picantes. Su combinación de lúpulos de origen americano cultivados en España, junto a las maltas de cebada, aporta la complicidad necesaria para unas bravas. El equilibrio de mezclar lo intenso con lo ligero, la densidad de la salsa con la suavidad de un trago, que se desliza suavemente por la garganta junto al gusto del pimentón y la textura de la patata.

En definitiva, son un buen matrimonio, cerveza y patatas bravas, de esos bien avenidos.

En Tapas 3.0, en Salamanca, puedes tomar la cerveza con unas bravas “muy bravas”, pedirlas solas o mezcladas también con alioli. Igual que en Casa Jomi, también en Valencia, donde las patatas bravas figuran como una de sus especialidades desde 1969, y los clientes acuden por tradición a su histórica barra para tomar unas cervezas y tapear.

las bravas de tapas 3.0

En el bar Mamut Bola de Oro, cerveza y bravas comparten origen: Granada. La ciudad seductora que sorprende con sus atardeceres de fábula, la que inspiró a dos emprendedores en 1925 a montar una fábrica de cervezas, la conocida por su buen comer y beber, y por las rutas de tapas que atrae a tanta gente. En este bar se puede disfrutar de unas bravas que nunca faltan en su carta.

En Elsa y Fred, en Barcelona, sus patatas bravas son conocidas como una de las mejores de la ciudad. En este local las han reinterpretado para darles su toque distintivo. Igual que hicieron los maestros cerveceros de Cervezas Alhambra, ellos estudiaron las elaboraciones históricas de la cerveza para crear sabores nuevos y distinguibles del resto. Observar la historia e innovar, las bravas de Elsa y Fred  van con un suave alioli y pimienta negra.

las bravas de elsa y fred

Por último, dos lugares en Madrid, donde dicen que nació este plato. En La Raquetista la receta de sus bravas tiene trayectoria, sus dueños la aprendieron de un hostelero que admiraban y ahora es una tapa famosa de su concurrida barra, una de las referencias de la zona para el buen tapeo.

En La Pequeña Graná, por su parte, rinden homenaje a su nombre. Es un bar que reproduce el ambiente de los bares granadinos. Los clientes abundan a toda hora, y en la carta se ofrece una larga lista de tapas para escoger, entre ellas las bravas, que se sirven gratis con una Alhambra Especial en su perfect serve, con ese vaso húmedo inclinado a 45 grados bajo el grifo, y el toque final de tres centímetros de espuma para crear esa experiencia única en cada trago..

La combinación hará que te sientas por un momento en Granada: el bullicio de la gente, la barra repleta de bandejas, el trago de esa cerveza que ha sido creada para dejarle paso al sabor de la patata con salsa y bajar suavemente por tu garganta, te hará pensar que si te asomas a la puerta y levantas la vista, podrás ver la impresionante Alhambra en lo alto.

Se trata, pues, de un plato y una bebida que se complementan. Una unión que surge entre ingredientes que se conocen por su carácter local y sus recetas con una personalidad de la tierra donde han nacido. Que parecen hechos el uno para el otro, destinados a completar esos momentos de Parar más, Sentir más que son tan importantes. Y tú, ¿dónde comes esas bravas increíbles con una Alhambra Especial bien fría?

Fotos | iStock/chrupka, Facebook Bar Ricardo, Facebook, Elsa y Fred, Facebook Tapas 3.0

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