La Vida Láctea, una quesería de las de antes en el corazón de El Bierzo

Por Yolanda Hernández Amezcua

El Bierzo es sinónimo de naturaleza. Es un lugar donde el encanto de la naturaleza se muestra en su más pleno esplendor. Un rincón de la geografía castellanoleonesa donde perderse en el inmenso verde intenso de sus prados, coronados por el  nítido azul del cielo, impregnando los cinco sentidos. Y sólo aquí es donde el ganado nos puede ofrecer uno de sus bienes más preciados: el queso.

En este sentido, la región de Castilla León es una de las mayores productoras de este rico manjar, donde la tradición, el respeto por la materia prima y la paciencia se unen, igual que los granos de cebada lo hacen con la maestría de los artesanos de Cervezas Alhambra para ofrecer las elaboraciones que permiten saborear, oler y sentir la tierra.

En esta zona del interior peninsular, donde Parar más, Sentir más es filosofía de vida, se halla el templo de los amantes del queso: Vida Láctea. Una quesería tradicional, de las de toda la vida, donde sólo hace falta echar un vistazo a sus instalaciones para descubrir el enorme respeto y devoción que sus propietarios destilan por la tradición quesera.

Tal y como nos ha explicado Miguel Álvarez, propietario junto con su esposa Ana Marqués, «la idea surge hace tres años, cuando Ana perdió su empleo en el sector de las Telecomunicaciones y decidimos hacer de nuestro hobby un oficio». Y es que pasión por el queso es lo que precisamente no falta en esta tienda que rebosa encanto, donde se pueden encontrar más de  70 variedades de quesos  de todos los rincones del planeta. A la hora de seleccionar esas variedades, solamente una norma: los productos que comercializa Vida Láctea «solo contienen leche, fermento, cuajo y sal». 

De estas 70 referencias aproximadas, en torno a una veintena están conformadas por auténticos clásicos de la tradición quesera como el parmesano, el cabrales o el manchego. Pero, por otro lado,  a lo largo del año van pasando por Vida Láctea más de cincuenta de carácter más estacional.

En este sentido, Vida Láctea y Cervezas Alhambra comparten una filosofía muy similar. Esta pequeña quesería estudia y escudriña en la tradición quesera artesana para dar con creaciones que hablen a todos los sentidos, variedades que hayan sido elaboradas con detenimiento, dejando que la mejor materia prima dé también lo mejor de sí misma, que el tiempo sea un ingrediente más —quizá el de mayor importancia— del mismo modo que lo es en la degustación.

Para ello, echan mano de participaciones en ferias artesanales, en congresos y organizan todo tipo de catas —dos veces al mes—  y eventos, desde donde hacen escuela para que la degustación de un queso se convierta en el momento perfecto. «Al final, se trata de transmitir nuestra pasión por esta tradición y apostar por productos de calidad, apoyando a la producción local», enfatiza Álvarez.

Cervezas Alhambra y quesos, la pareja perfecta

Dicen que todos tenemos una media naranja. Una pareja perfecta, a la que todos admiramos porque están hechos el uno para el otro. Y es el caso de cualquiera de las variedades de Cervezas Alhambra que, acompañadas  de los productos que podemos encontrar en Vida Láctea, son capaces de convertir cualquier instante en un momento especial y frenar la inercia, la carrera que siempre nos acompaña y que, muchas veces, nos evita disfrutar de las cosas como realmente merecen.

De hecho, queso y cerveza se llevan estupendamente bien porque el primero contribuye a resaltar todos los sabores y matices de la segunda. Solamente es necesario tener en cuenta una regla básica para conseguir un buen maridaje:  un queso ligero o suave en su sabor, deberá ir acompañado de una cerveza  suave y ligera también, como por ejemplo, una Alhambra Especial. Mientras que un queso con un contenido más alto en grasa, se disfrutará mejor con una cerveza de alta graduación o sabores complejos como pueden ser una Alhambra Reserva Roja.

Así, una Alhambra Especial es ideal para disfrutarla con un Brabander. Esta Pilsner de inspiración checa de los maestros cerveceros granadinos es refrescante, lo que ayudará a limpiar tu paladar de la cremosidad y mantecosidad de este queso hecho con leche de cabra. Además, su amargor fuerte y limpio, junto con su maltosidad a pan, acabarán de redondear la experiencia en consonancia con las notas a nuez con caramelo del queso.

Otro de los quesos que no pueden faltar en Vida Láctea es el Comté, rico en sabores frutales y florales. Este se complementa a la perfección con una Alhambra Baltic Porter. Y es que tanto el Comté como la cerveza están hechos para ser degustados, a fuego lento, como en una recreación continua en que los aromas a frutos secos y caramelo del queso se funden con las notas ahumadas, a café y a chocolate de una Alhambra Baltic Porter.

Después de estos apuntes, seguro que han aparecido las ganas de disfrutar de un queso con tu cerveza Alhambra favorita. En este sentido, tal y como nos aconsejaban en Vida Láctea, es cuestión de atreverse y «salir de la zona de confort» animándose a hacer las combinaciones más insospechadas. Seguro que ese bocado y ese sorbo hacen que sea tu momento redondo del día.

Imágenes | Vida Láctea

En Momentos Alhambra | Cómo preparar una tabla de quesos y embutidos para seducir a los paladares más atrevidos

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