A nadie le amarga un dulce: los helados artesanales de La Romana

Por Laura Elena Vivas

Pueden pasar los años, pero no vas a dejar de disfrutarlo. La explosión de colores cuando llegas al mostrador, esas texturas que se perciben con la vista; leer los carteles con los nombres, reconocer algunos y sentir curiosidad por otros no tan familiares, pero que provocan una salivación mental al imaginarlos en la boca.

La difícil tarea de seleccionar y luego probar. Saborear. Sentir el gusto y la cremosidad. La textura que tiene un helado artesanal: una consistencia firme que no se derrite fácilmente, sin trozos de hielo, con sabores intensos y auténticos porque se han empleado ingredientes frescos y de calidad. Aquello que lo diferencia de los helados industriales y que se ha ido difuminando, casi hasta quedar relegado al recuerdo.

Aquello que algunas casas de helado como La Romana ha mantenido como filosofía de trabajo.

La Romana, desde 1947

La Romana es historia, es tradición, es Italia. Fue creada en el centro histórico de Rimini, en 1947, y desde el principio la calidad determinó su producto. Unos años después Vito Zucchi adquirió el negocio, fue él quien tuvo la osadía y la visión de crear más de sesenta sabores con los mejores ingredientes. Y ello determinó el éxito del negocio.

Nata montada En La Romana los helados son elaborados cada día en pequeñas cantidades para que no pierdan su frescura y consistencia, otra de las características de los helados artesanales. Son hechos con leche fresca ecológica, las mejores frutas y frutos secos.

Con los años han ido ampliando su alcance extendiéndose por toda Italia e incluso llegando a otros países como España. En cada local de La Romana todos los detalles son cuidados, cada uno forma parte de una puesta en escena donde lo que se busca es resaltar el objetivo y fin del negocio: sus helados y dulces.

Porque además de todo el catálogo de helados que ofrecen, presentando cada cierto tiempo nuevos sabores que regalan experiencias inéditas, como la sbrisolona alla mandorla, hecho a partir de un postre lombardo, o el bostrengo al caffè de Las Marcas, así como formatos como los polos para el verano. También tienen una gama de pastelería basada en sabores tradicionales y recetas de siempre: tartas, bizcochos, semifríos y una línea llamada Anna e Vito, inspirada en los fundadores y con las fórmulas tradicionales.

En La Romana permanentemente están innovando desde la tradición, como el tartufo creado a partir del recuerdo de los días de colegio de los hijos, con zabaione, chocolate y avellanas al ron; o el biscuit creado por Vito, al que Anna le agregó las almendras crujientes y que hoy ofrecen en las tiendas.

helado de arándanos y limón

La experiencia de estos postres puede extenderse en casa, prolongarse en una boda con sus tartas nupciales, seguir en una comida familiar de domingo con sus bizcochos o galletas o cerrar un cumpleaños con la tarta y los biscuits de diferentes sabores para los niños —y los no tan niños—.

Porque ir a comer un helado o pastel a un local de La Romana es una vuelta a la tradición, al trabajo manual elaborando y seleccionando productos. A los orígenes donde se encuentra la esencia, el mismo viaje que nos propone hacer Cervezas Alhambra a través de sus talleres de degustación. Espacios donde podemos aprender a descubrir texturas y aromas, a ubicar sabores y sensaciones.

La tradición italiana de los helados artesanales

Frutos secos Hablar de un helado de calidad es normalmente hablar del gelato italiano. Aunque su origen es objeto de discusión, Italia fue la tierra donde el artista Bernardo Buontalenti creó el helado tal y como hoy lo conocemos en el 1500, cuando el noble Cosimo I de Medici le encargó la organización de unas espléndidas fiestas para agasajar al Rey de España.

En su empeño, el prolífico pintor, arquitecto y químico inventó unas cremas heladas mezcladas con un nuevo alimento descubierto en las Américas: el azúcar. El éxito fue inmediato. Desde entonces, este dolce ha ido evolucionando al mismo ritmo que el avance tecnológico con la invención de nuevas máquinas para su mejor preparación.

No obstante, los principios de calidad de un helado siempre estarán determinados por esos factores que marca la tradición. Los que sigue La Romana, los que han hecho que estas heladerías siempre estén en los listados  de las mejores en cada ciudad donde se ubican. Los que hacen que no debamos perderlas de vista.

Fotos | Facebook de Gelatería La Romana
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