Volver a Granada, siempre: y tú, ¿a qué lugar volverías una y otra vez?

Por Eva Gracia

Todos tenemos un rincón secreto, un lugar al que acudir cuando queremos reencontrarnos con nuestras raíces, con el origen de quienes somos. Un espacio al que volver para ser plenamente felices y plenamente auténticos. Y, para Cervezas Alhambra, ese sitio es Granada.

Porque allí comenzó todo hace ya un buen puñado de décadas. Allí, las manos artesanas granadinas, el afán de superación de las gentes de esta tierra y su amor por lo bien hecho configuraron, a la sombra del imponente palacio de la Alhambra, la personalidad de unas referencias que no siempre se pueden explicar, pero sí sentir.

Granada es una ciudad con mil lugares a los que volver y la magia está en encontrar el tuyo. No siempre es fácil decidirse por uno, y, quizá, imbuidos por la nostalgia, el rincón al que queremos regresar es un mero recuerdo. Pero Granada también es eso: recuerdos de tardes al sol saboreando una Alhambra Reserva 1925, de días paseando por calles en cuesta, de noches en bares con historia cantando canciones que ya se han convertido en la sintonía de nuestras vidas.

Ser músico y enamorarse de Granada es todo uno. De las calles empedradas de la ciudad andaluza han emergido bandas capitales en la historia de la música pop y rock contemporánea: de Los Planetas a Lagartija Nick, pasando por Lori Meyers o Niños Mutantes, ¿cómo entenderlos sin Granada como telón de fondo?

Quienes aman la música o viven de ella saben que esta ciudad es un destello constante en la escena sonora española. Y que, hace dos décadas, fue un foco que deslumbraba con frenesí. Por eso, muchos, si tuvieran que elegir un momento y un lugar de Granada, se quedarían con sus años 80, sus noches infinitas y sus salas de música siempre derrochando creatividad y talento.

Es el caso de Gonzalo Tafalla, propietario de la mítica tienda Discos Bora Bora —el adjetivo ‘mítico’ se emplea con demasiada alegría en nuestros días, pero para hablar de este local está más que justificado—, que viajaría en el tiempo y el espacio hasta la época dorada del Silbar.

En aquel extinto bar compartieron confidencias los popes de la movida granadina. Y entre canción y canción y cerveza y cerveza se fraguó una de las sinergias más curiosas y especiales de la música española del siglo XX: la de Joe Strummer, vocalista de The Clash, y el grupo 091.

Strummer había viajado hasta Graná para huir de su último fracaso discográfico y seguir las huellas de Lorca, pero la música de 091 se cruzó en su camino: los escuchó en el hilo musical de un bar de la ciudad y no paró hasta dar con ellos —en el Silbar, claro— y convertirse en productor de su disco ‘Más de cien lobos’.

Joe no cantó en Granada aquello de ‘Shoul I stay or should I go?’, pues pasó mucho tiempo en la ciudad y se prendó de cada esquina, de los atardeceres en la Alhambra y hasta de los pimientos de Casa Juanillo.

Raíces flamencas y conversaciones de bar

volver alhambra botella edicion especial

Pero no todo es rock en Granada, ni mucho menos. El flamenco se deja sentir en cada paseo por el Sacromonte, en cada cueva a la que te asomas, en cada piedra del suelo de la plaza de los Carvajales. Desde el mirador de esta plaza, la reina de la ciudad saluda altanera a los que van allí a hacer sonar sus guitarras, como hacía en su juventud Daniel Gil de Avalle, granadino de pro, luthier y Premio Nacional de Artesanía.

Los quejíos resuenan en el mirador y los punteos y las notas bailan desde allí hasta bares como el FM, regentado desde hace más de 30 años por Francisco Martín y Rosa Macías. Francisco, si pudiera, regresaría sin dudarlo a las bodegas antiguas de la ciudad, esas de las tapas sencillas y deliciosas, esas en las que se abrieron y disfrutaron las botellas de la edición especial que Cervezas Alhambra dedicó a su ciudad en 1964.

Y ese deseo de viajar en el tiempo será un poco más plausible con el retorno de aquella botella, que vuelve a los bares de Granada, por tiempo limitado y con el sabor único de Alhambra Especial en su interior, para rendir homenaje, de nuevo, al lugar que la vio nacer.

Quizá en aquel amor por las bodegas de siempre de Francisco esté la raíz de la personalidad de su bar. Porque en FM no hay pretensiones, solo buena cocina y mejor producto. Llegadas cada día desde el puerto de Motril, las materias primas de sus platos son las protagonistas absolutas, las que exaltan una pasión por la calidad y la tradición gastronómica sin igual.

El pulpo en seco cocinado por Rosa será, tras probarlo por primera vez, un salvoconducto para escapar, a través del sentido del gusto, a la Granada más deliciosa y auténtica.

Porque, qué duda cabe, los sabores son capaces también de transportarnos a esos espacios y momentos singulares. Y solo con dar un bocado a un pestiño podemos, como dice la chef Lola Marín, regresar a esos sabores y aromas de días como los de la Semana Santa, esos que, desde el rincón más remoto de nuestro cerebro, nos llevan directos a los recuerdos de nuestra infancia.

No tenemos máquina del tiempo, pero sí seis sentidos —el tiempo es el que prende la chispa del engranaje de los otros cinco— para parar más, sentir más y volver allí donde fuimos felices: a ese rincón de Granada que nunca deja de inspirarnos.

Imágenes y vídeos | Cervezas Alhambra, iStock – Sorincolac

En Momentos Alhambra | Parar más. Sentir más: la experiencia sensorial de Cervezas Alhambra

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