Vidrio Sorribes: casi un siglo dedicado al bello arte del cristal

Por Lorena Papí Rodes

Sara Sorribes solo tenía 21 años cuando entró a trabajar en Vidrio J. Sorribes, la empresa fundada por su abuelo en 1920. Le bastó un mes entre tubos y sopletes para entender que, como él, y como su padre, tenía “vidrio en lugar de sangre” en las venas. Quería dedicar su vida a jugar con los elementos, a dar forma a su creatividad a base de cristal y fuego. Y empezó desde abajo, manteniendo esa filosofía de que una empresa debe ser siempre como una gran familia.

Más de 20 años después, Sara sigue al frente —y ya en solitario— de este negocio único en su especie. Vidrio Sorribes sigue activa gracias a su capacidad de reinventarse y, al mismo tiempo, a su compromiso con el oficio y la tradición. También gracias a que Sara tiene el gran privilegio de amar lo que hace, pese a esa responsabilidad que recae sobre sus hombros, que es continuar con el legado familiar.

Hay casi un siglo de diferencia entre los viales de vacunas que fabricaba su abuelo (cuando la empresa era un gigante en Valencia) y las joyas, las lámparas y todas las creaciones en vidrio —también material científico— en las que Sara se deja el alma, como artesana. Sin embargo, las cosas siguen haciéndose igual en este taller: a mano, esforzándose a diario pero sin perder ese brillo en la mirada. Trabajar con vidrio aún le sigue sorprendiendo, porque es un reto continuo. Y eso es lo que le atrapa al soplete.

El pasado y el futuro de Vidrio Sorribes

Floreros con forma de gotaEl equilibrio entre tradición y vanguardia es la razón de la longevidad de esta fábrica, de sus logros y sus reconocimientos, como el premio Dona Artesana de la Comunitat Valenciana que ha recibido Sara o que su nominación como finalista en los Premios Nacionales de Artesanía. “El secreto está en encontrar el término medio entre artesanía y diseño. Yo soy artesana pero creo cosas distintas”, cuenta Sara.

Es ese espíritu rebelde, su valentía, lo que les hace seguir creciendo. Implicándose en proyectos cada vez más importantes pero sin perder su esencia. Ni la humildad: aunque parezca que en sus manos el vidrio es susceptible de convertirse en cualquier cosa —una original aceitera, unos palillos orientales, un matraz o un bello complemento— reconoce que para crecer hay que aprender que no puede hacerse todo y reconocer hasta dónde puedes llegar.

Pese a las limitaciones que a veces presenta un material tan delicado y resistente al tiempo ella es capaz de materializar todo tipo de sueños, ideas y conceptos de diseñadores y empresas que confían en Vidrio Sorribes.

Consigue hermosas formas transparentes o de colores. Crea lámparas, platos, vasos y cualquier otro formato que el cliente necesite. Con borosilicato, el material más resistente porque soporta los choques térmicos. Con vidrio de murano, el más frágil a la hora de trabajar y que aporta bellos colores; o con vidrio flotado.

Haga lo que haga con esta materia prima, su soplete, sus pinzas y todas esas herramientas que ya manejaba su abuelo, el resultado siempre es una creación en la que Sara imprime su personalidad.

“Hoy por hoy puedo presumir de que este taller es único. La semana pasada hicimos material de laboratorio, la anterior estuvimos haciendo platos para un restaurante, ahora estoy con las joyas y con reparaciones de anticuarios. Lo hacemos todo”.

Pero sobre todo trabaja respetando las técnicas tradicionales de vidrio soplado —la más complicada, que no depende de pautas—, de vidrio grabado y esmaltado de vidrio con las hacen que parezca posible lo imposible.

Loto, po Sara SorribesPara enfrentarse a cualquier reto, Sara le dá la vuelta a la idea y, aplicando su experiencia, la resuelve directamente sobre el vidrio. A base de ensayo y error.

De su padre ha heredado el espíritu inconformista y emprendedor y todo lo que sabe sobre el vidrio. Él fue el primero en cambiar el pefil del negocio, introduciendo la artesanía. Pero también yendo más allá en la fabricación de aparatos de laboratorio y aplicando sus conocimientos a la iluminación.

Sara continúa donde él lo dejó, con la misma filosofía. Ella introdujo una nueva línea de trabajo, el fusing, basado en la superposición de vidrios de colores sobre una base, para, una vez fundidos, crear llamativos efectos y formas.

Hoy prefiere la calma, el trabajo que pueda mantener bajo su estricto control de calidad. Se atiene a la máxima “menos es más”.

Pero nuevas ideas siguen bullendo en su cabeza y fruto de ello son las joyas de Vidriada, su nueva firma: “Busco crear piezas que no dejen indiferente a nadie. Joyas para mujeres con personalidad. Quiero que la mujer que se las ponga se sienta guapa, elegante y única. Si no quieres que te miren, es mejor que no te las pongas”.

Para esta maga del fuego, el futuro del oficio y el renacer del interés por la artesanía solo es posible con una mirada nueva, dando con el producto perfecto. “Si no hay un cambio generacional positivo, no hay futuro para la artesanía”. Su ilusión es que a sus hijos —que ya han demostrado “que su sangre es el vidrio”— se les encienda también esa pasión por el fuego y dejar el taller en sus manos.

Piezas inmortales que atrapan recuerdos

Sara hace vasos con botellas de Alhambra

El vidrio es la pasión de Sara y toda su vida gira en torno a él, a su necesidad de crear. Pero también de cumplir las promesas que le hizo a su padre. Una ya la ha llevado a cabo y era implantar la joyería en vidrio. La otra es ganar el premio de Artesanía de la Comunidad Valenciana para la empresa, para honrar la memoria y el trabajo de sus antepasados.

Estas joyas con carácter de Vidriada atesoran las historias de Sara; atrapan su esencia. Cada diseño responde a una emoción, a un momento vivido. Basta una forma para contar un relato. Un color, como el rojo de Marte, para transmitir un sentimiento como la pasión. “Mis joyas tienen pasado, presente y futuro. El pasado cuando se diseñaron, el presente cuando se han creado y el futuro se lo va a dar la persona que se lo lleve. Seguirán existiendo y siendo únicas”, afirma Sara.

Encerrar la arena de la Malvarrosa o el mar Mediterráneo en una esfera de vidrio y aunarla a un anillo de plata es convertir en eterno el recuerdo de esas mañanas en la playa de Valencia, junto a su padre. Ese pasado anterior al pasado, cuando la joya se concibió en su mente.

Botella de Alhambra Reserva 1925Ella recogía arena y después disfrutaban juntos de unas Cervezas Alhambra. Él la descubrió en un viaje a Andalucía, se enamoró y la incorporó a sus vidas, como una costumbre familiar. Sara confiesa que también es su favorita, por muchos motivos.

Para ella, una botella de Alhambra Reserva 1925 tiene un gran poder evocador. Es capaz de hacerle viajar hasta la arena, junto a su padre. Al degustarla, son sus propios recuerdos los que saborea. Pero esa botella también hace las veces de musa, de referente. Le inspira.

Admira su diseño elegante y sin etiqueta, que permite sentir la cerveza, el relieve en el vidrio, porque experimentar con los sentidos también es fundamental en lo que hace.

“Si quieres que la gente aprecie lo que estás dándole, lo tiene que tocar. Si al tacto es algo diferente, consigues que les guste”. Por eso prefiere bebérsela directamente de la botella, para poder vivirla. “Además es preciosa, viste la mesa”.

Al tocar la botella, Sara entiende todo su potencial; lo que podría llegar a ser después de pasar por sus creativas manos. Ellas hablan y Sara escucha, llevándose el diseño a su terreno. Lo transforma, dándole una nueva vida. Una eterna.

Con Cervezas Alhambra comparte más que esas imágenes de su memoria. También una filosofía de trabajo, basada en mimar lo que haces.

Y el valor del tiempo. Tiempo que le dedica a su oficio, porque ha aprendido a Parar Más para poder Sentir Más lo que hace. A adecuar el ritmo de su taller a uno que ella pueda mantener bajo control.

“El vidrio tiene vida propia. Te dice lo que tiene que ser”. Después de pasar por sus manos y por el fuego, ese vidrio vive para siempre.

Fotos | Magranaestudi

En Momentos Alhambra | Mireia Fusté, la delicadeza del vidrio hecha joya

En Momentos Alhambra | Un día en la Real Fábrica de Cristales: ocho horas descubriendo los secretos del vidrio

Comparte con nosotros

1 comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos Relacionados
Cómo surgió el arte contemporáneo: una historia de vanguardia

Cómo surgió el arte contemporáneo: una historia de vanguardia

19 enero, 2019
El adjetivo contemporáneo funciona como un amplio paraguas bajo el cual todo lo acontecido durante el siglo XX tiene cabida. Y, en el caso del arte, sucede lo mismo. Nos referimos al arte contemporáneo cuando hablamos de las tendencias y estilos artísticos que cobraron especial protagonismo en las distintas décadas del siglo pasado. Y cuya impronta sigue sintiéndose hoy.
Llega el Madrid Design Festival: un espacio donde la inspiración y el diseño se dan la mano

Llega el Madrid Design Festival: un espacio donde la inspiración y el diseño se dan la mano

6 febrero, 2018
¿Cómo se puede rediseñar el mundo? ¿Cómo se resignifican las ciudades? ¿Existe la posibilidad de que el diseño llegue a todo el mundo? A raíz de estas preguntas, el Madrid Design Festival, durante todo el mes de febrero, tratará de convertir a la capital en el centro del diseño a nivel internacional con el fin de democratizar todas sus disciplinas bajo un prisma innovador, pero, sobre todo, contemporáneo.