Tres planes navideños para disfrutar y saborear esta mágica época del año

Por Nerea Campos Godoy

Cuando el mes de diciembre empieza a asomarse colorido y ufano por nuestros calendarios, algo se nota en el ambiente. Un olor al cálido hogar que nos recuerda a la ilusión y a la intensidad con la que vivíamos estos días en la infancia, pero también una sensación de ganas de explorar la ciudad con nuestros seres más queridos.

La sencillez de descubrir la iluminación que aguarda por las calles de la ciudad, pasear con la familia y con los amigos, reunirse de nuevo después de un tiempo y comprobar que ese aroma del hogar sigue en nosotros cuando estamos juntos.

Una esquina poco concurrida por la que pasamos todos los días nos sorprende con su nueva iluminación. Los vecinos adornan sus terrazas y balcones entre plantas, la flor de Pascua y un árbol cuyas luces se proponen resaltar cada rincón de la casa.

Las ciudades sienten también un ambiente festivo y se visten de celebración con árboles, las calles se engalanan y resuenan con el brillo de la iluminación y la gente se contagia de los días de calor en pleno invierno.  Cada propuesta y cada plan es una manera de acercarnos entre nosotros y de mantener ese vínculo compartiendo momentos. Un modo de detenernos en la vorágine festiva y, sencillamente, Parar más, Sentir más.

Un paseo por las calles iluminadas de la ciudad

Un baño de color luminoso embadurna los cielos de las calles de las ciudades estos días. Es momento de llevar la cámara de fotos y dejarse mimar por las plazas y los edificios que se han arreglado para dar cobijo a las fiestas de Navidad, para recibir a todos los visitantes que un año más se pasean entre ellas buscando ese rincón perfecto, atractivo y recogido en el que hacerse una foto.

Cada barrio tiene su diseño a la hora de ser iluminado y, por eso, la personalidad de cada vecindario se refleja en la disposición de cada luz. Cerezos en flor, motivos navideños, flores, copos de nieve, visitantes del Polo Norte y numerosas formas geométricas que hacen de un paseo una manera de resignificar las calles que nos andamos a diario.

Y, una vez terminado el recorrido, resguardarse del frío en grupo o en familia, mientras se degustan unas Cervezas Alhambra. Una conversación que fluye y esa sensación de protección que surge entre olores y sabores que tan bien conocemos.

O dar el paseo en bicicleta, como una manera de animar y condimentar el encuentro. Recorrer en dos ruedas el parque más cercano, salir a media tarde con el olor de los árboles que se resisten a desnudarse, mientras pisamos la alfombra de hojas de las calles. Aparcar las bicicletas, coger de la mano a tus personas más queridas y concluir el paseo al calor del hogar con la compañía de una Alhambra Reserva Roja, ese color navideño e intenso por excelencia.

Los mercadillos navideños, refugio cálido del invierno

Como si se tratase de un visitante en la ciudad de la Navidad, los mercadillos navideños convierten las plazas en un pequeño rincón para visitar y hacerse con la decoración navideña, las bolas del árbol, los belenes o las sonrisas constantes.

Cuando el frío se adentra en la piel, nada como resguardarse de él y disfrutar de un aperitivo en nuestro bar favorito. Una Alhambra Reserva 1925 para regar esos momentos singulares, unas carcajadas con aquellos que solo se ven una vez al año y una irremediable sensación de felicidad plena.

Cena en casa con los amigos

A veces no es necesario planear demasiado para disfrutar de aquello que más nos gusta. A veces la idea más sencilla es la que más complace y entretiene.

Cocinar en el horno un asado, preparar las patatas aderezadas con especias que inundan la cocina y encender, mientras tanto, las luces del salón. Esperar a que lleguen los amigos, colocar una mesa entre flores, velas y el árbol de Navidad y, cuando suena el timbre, estallar entre risas y alegría, abrazos y reencuentros. Abrir una Alhambra Especial para maridarla con un queso suave a modo de bienvenida y, simplemente, atesorar cada momento en el corazón.

Brindar por la salud y celebrar que se está unido, una forma de mantener los lazos y esos vínculos que nos acercan a los demás y nos hacen sentir que pertenecemos.

Imágenes | Pixabay (1), Pexels (1), (2)

En Momentos Alhambra | Las Numeradas de Cervezas Alhambra o cómo desafiar los límites de la cerveza

En Momentos Alhambra | El arte de poner la mesa: recetas para contemplar

Comparte con nosotros

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos Relacionados
Nueva Alhambra Reserva Roja de 70 cl: hay que sentirla, hay que compartirla

Nueva Alhambra Reserva Roja de 70 cl: hay que sentirla, hay que compartirla

25 junio, 2018
Es una cerveza que invita a detenerse unos instantes. Cuando miras la botella de inspiración artesanal y comienzas a observar los detalles —dejas de mirar para empezar a ver— de las letras que nacen del propio cristal y el tono rojo oscuro del material. Cuando viertes el líquido color cobre y hueles el aroma del cereal tostado y los intensos matices que emanan del brillante vidrio.
Cinco marcas de bañadores para sumergirnos en un verano enhebrado en España

Cinco marcas de bañadores para sumergirnos en un verano enhebrado en España

9 agosto, 2018
Volver a hacer algo por primera vez en el año es una de las sensaciones más placenteras. Como zambullirse 12 meses después, de nuevo, en el agua cristalina de una cala recóndita. O sentir otra vez que el sol baña nuestra piel y la dota de ese color tostado tan añorado. O ponerse al día con esos amigos a los que solo se ve en verano compartiendo una Alhambra Especial al tiempo que la arena roza nuestros pies.