Taller Silvestre o cómo hacer tangible la impronta de las flores (y el tiempo)

Por Eva Gracia

«No tengas nada en tu casa que no sea útil o consideres bello». Esta frase de William Morris es algo así como el mantra de Taller Silvestre, un precioso y preciosista proyecto de artesanía contemporánea que redefine el término de oficio, de trabajo manual y hasta de materia prima.

Navegar por la página web de Taller Silvestre o por sus perfiles en redes sociales es adentrarse en un remanso de calma. Es comenzar a girar en una espiral de belleza y sencillez donde las flores, convertidas en delicadas protagonistas, nos hablan de que otra vida es posible. Una vida que se disfruta plenamente y sin prisa; en la que «Parar más, Sentir más» es mucho más que cuatro palabras, es toda una filosofía vital.

Este taller comparte con Cervezas Alhambra una visión en la que priman lo sencillo, lo natural, lo que solo se logra y siente con tiempo. Las creaciones de Taller Silvestre, igual que las distintas variedades de Cervezas Alhambra, no se pueden explicar; hay que sentirlas.

Taller Silvestre

El valor del proceso

Taller Silvestre«Cada objeto en Taller Silvestre quiere transmitir el valor del trabajo realizado con las manos, la poesía en el proceso de creación y fabricación», reza la pulida web de este proyecto. Ese tiempo de elaboración, el camino hasta llegar al resultado final, es crucial en cada pieza creada por este taller, desde sus vajillas de cerámica hasta sus bastidores de flores que bordan la esencia del bosque.

Del mismo modo que Cervezas Alhambra prima el proceso de elaboración de sus variedades (solo así se puede alcanzar ese sabor inexplicable), presta una exquisita atención al detalle e, incluso, añade el lúpulo de forma manual en un ejercicio de respeto por la tradición, Taller Silvestre cuida cada movimiento al crear sus objetos.

Y no solo porque las flores sean una delicada materia prima, sino porque está escrito en su ADN trabajar con mimo, cariño y conciencia. Trabajar con los cinco sentidos para dar forma a esos sentimientos hechos a mano que son sus piezas.

El trabajo de Taller Silvestre es, además, «un tributo a los oficios». Reivindicar las tradiciones, darles un valor especial en la era digital y convertirlas en un pilar de ese mundo sostenible al que queremos caminar es otro de los objetivos de este proyecto.

Por eso, las colaboraciones con artesanos y artistas son fundamentales para el crecimiento de este taller, que se enriquece con el saber de otros maestros igual que el Jardín de Cervezas Alhambra, ese oasis verde que puso un breve paréntesis de frescor al verano madrileño, se enriqueció con los conocimientos y propuestas de creadores contemporáneos como Wildflowers, Delicious Martha o Carmen García Huerta.

El poder de las flores

Las flores son la materia prima fundamental en Taller Silvestre, igual que para la casa granadina lo son el lúpulo o la cebada. Y tan importante como las propias flores es el modo en que se recogen y se tratan.

Taller Silvestre

El bosque es ese lugar al que volver una y mil veces para encontrarse con la calma y la relajación que nos aporta la naturaleza; el rincón al que acudir cuando todo lo que queremos es Parar más, Sentir más.

De cada paseo por el bosque, Alina Macías, fundadora de este proyecto, guarda algo que le recuerda a ese instante: ramas, hojas, flores, piedras. Lo que la estación dicte; lo que la estación regale.

Con una pequeña parte de bosque en su haber, Taller Silvestre da forma a una de sus más sorprendentes y bellas creaciones: los herbarios. Las plantas silvestres se prensan y clasifican y, con ellas, se diseñan bastidores que, con una tela prácticamente translúcida, condensan la esencia de la primavera, el otoño, el verano o el invierno.

Cada herbario habla de un paseo, de un instante, de un momento fugaz. De esos momentos que no podemos sujetar, pues se escapan como el agua entre los dedos, pero cuya presencia sí podemos sentir, palpar, observar, comprender e interiorizar.

La belleza y la vida sencillas

Taller Silvestre

«Es más importante desear menos que tener más», sentencia el espacio en la web de Taller Silvestre dedicado a explicar el porqué de su apuesta por una vida sencilla y sin artificios. Simplificar, quedarse con lo esencial sin renunciar a la poesía, amar los lujos más llanos, como un paseo por el bosque al amanecer o una Alhambra Reserva 1925 al atardecer.

Son esos momentos autorregalados, esos instantes que cuentan, los que suman. Esas mañanas de primavera recogiendo flores o esas tardes de verano saboreando los matices de Alhambra Reserva 1925, una cerveza que nos sorprende con su amargor moderado y su ligero dulzor; un sabor complejo que, sin embargo, y como las cosas más bellas, se presenta de forma sencilla ante nuestros sentidos.

Imágenes | Facebook de Taller Silvestre

En Momentos Alhambra | Wildflowers o el lenguaje de las flores

En Momentos Alhambra | Alblanc, el atelier donde las flores cobran vida

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