Siete rincones para sentir la magia del verano con los cinco sentidos

Por Lorena Papí Rodes

El verano nos hace brillar. Y vibrar. Porque después de meses de letargo y un lento despertar primaveral, el alma ansía libertad. Escapar de las rutinas y vivir momentos únicos. Respirar, desconectar; mirar y no solo ver; parar más para sentir más. Experimentar la vida con los cinco sentidos. El verano está repleto de estímulos que los conquistan: desde experiencias gastronómicas junto al mar hasta eventos culturales que solo pueden vivirse durante estos meses.

Porque las vacaciones son el momento ideal para descubrir nuevos lugares y sumergirse de lleno en ellos, dejándose llevar. Porque es a muchos kilómetros de distancia de la zona de confort donde la magia ocurre. Paseos por el bosque, días junto al mar, descubrir pueblos con encanto y practicar turismo estelar. Son muchas las posibilidades que brinda el verano para sentir su especial encanto con los cinco sentidos.

Recorriendo los pueblos blancos de Cádiz

rincones de verano

El sur siempre es una oportunidad para vivir el verano en su máxima expresión, como la que propone la Ruta de los Pueblos Blancos —un total de 19 municipios— de la provincia de Cádiz. Paseos por pueblecitos de calles empedradas y estrechas, que invitan a tomárselo todo con calma, disfrutando de cada paso, de cada esquina, de cada rayo de sol. La tranquilidad enmarcada por casas encaladas; roto el blanco por el colorido muestrario de geranios que adornan las fachadas.

Pero, también, en esta zona podemos encontrar playas de una belleza única, salvaje. Días de dejarse abrazar por el sol y el mar, tardes de paseos sin reloj y noches de sabores únicos  con el mar siempre presente. Las tradicionales degustaciones de pescaíto frito son casi imprescindibles en cualquier destino del sur.

Como las Cervezas Alhambra, otro clásico andaluz. Completar la experiencia de visitar esta región con una Alhambra Reserva 1925 no es sino redondearla. Porque sus matices intensos, a cereal y lúpulo, cautivan tanto como el paisaje gaditano y maridan a la perfección con los sabores marineros, especialmente con los pescados a la plancha.

De ruta por las estrellas

Si los días son mágicos en verano, aún lo son más esas noches eternas, acariciadas por una brisa fresca que trae los aromas de la noche —el jazmín, el galán de noche— en oleadas de fragancia. Un momento lleno de detalles sensoriales que apreciar con calma, dejando que los segundos pasen sin prisa.

Especialmente cuando las estrellas se encienden, dando comienzo a su espectáculo diario.Es en agosto cuando el cielo ofrece sus más vistosas galas; como la lluvia de Perseidas. Una excusa para viajar allí donde el cielo queda protegido de la contaminación lumínica; alejado de la civilización y al abrigo de una naturaleza virgen.

Como la de la Reserva de la Biosfera de La Rioja que, con su Ruta de las estrellas, ha sido nombrada Reserva starlight: ideal para disfrutar de la Astronomía y de sus visitas guiadas de observación en las Noches Estrelladas. Pero también de sus días, con todo lo que un entorno tan especial puede dar al viajero para hacerle conectar con el mundo natural.

Una paleta de turquesas: la Playa de Ses Illetes

Ses Illetes, una de las mejores playas de España

Los cuerpos relajados y tendidos al sol, sobre una fina y paradisíaca arena blanca. Y ante los ojos, un paisaje que recuerda a un lienzo. Una paleta de azules y verdes, salpicado aquí y allá del blanco de los destellos que el sol crea sobre la superficie del mar; como un mar estrellado que tintinea a plena luz del día.

Las Islas Baleares son uno de los destinos más encantadores para los amantes del binomio sol y playa. Calas recónditas, playas al abrigo de montañas y pinos. O lenguas de tierra blanca que se extienden formando una suerte de península y que permanecen rodeadas de una apacible inmensidad turquesa, como es el caso de Ses Illetes, en Formentera, considerada una de las playas más bellas del mundo.

Noches de teatro clásico en un teatro romano

Una ciudad Patrimonio de la Humanidad como Mérida, siempre es recomendable. Porque es necesario visitar esta ciudad para comprender mejor la historia del ser humano. Inevitable, de paso, dejarse enamorar por la perfección y la belleza de las obras de los que nos precedieron y que aún se conservan en pie.

Obras como el Teatro Romano que, en verano, cobran un especial protagonismo y recuperan su antiguo esplendor. Lo hacen gracias al veterano Festival Internacional de Teatro de Mérida —se celebra desde hace 63 años— y a la representación de textos clásicos, como La comedia del fantasma, de Plauto e Hipólito, de Eurípides.

Con el gran conjunto arquitectónico romano de fondo, es imposible no sentir la fuerza de la puesta en escena y no emocionarse sintiendo el poder evocador del lugar y de la historia que descansa entre sus esculturas y columnas.

Mar y montaña en todo su esplendor: Lekeitio

rincones para disfrutar del verano

Cuando mar y montaña cruzan sus destinos, el resultado es un paisaje único. Más aún si entre ambos lo que hay es un pequeño pueblo de calles empinadas y empedradas que conservan toda su autenticidad, rodeadas de las típicas construcciones en madera del norte de España.

Lekeitio, en Vizcaya, te regala todos los escenarios posibles en los que poder experimentar esas inolvidables sensaciones estivales. Desde las preciosas playas de Karraspio e Isuntza y el increíble descubrimiento de la isla de Garraitz que trae la bajada de la marea hasta los paseos observando a los pescadores faenar y desembarcar la captura del día, que se vende en la lonja próxima. Incluso, avistando ballenas.

La gastronomía es otra de las razones para no perderse este destino. Saborear el mar en el plato, con el pescado más fresco. Disfrutar de los famosos pintxos de la cocina vasca, una equilibrada fusión de recetas tradicionales como el bacalao al pil pil con nuevas sensaciones y texturas, presentadas de una forma creativa. Una filosofía en el comer que casa a la perfección con la de los maestros artesanos al crear las diferentes variedades de Cervezas Alhambra, esas que trabajan mezclando la pasión por las raíces de su oficio y su vocación de crear algo nuevo, de innovar, de unir pasado y presente en un solo sabor.

Caminando entre secuoyas

Secuoyas del Monte Cabezón (Cantabria)

El mar y las zonas costeras no se llevan todo el protagonismo en verano. También es tiempo de internarse en la naturaleza para cambiar por completo la postal: de colores grises e industriales a la interminable gama de verdes de esos espacios naturales protegidos que ofrece la geografía española.

Un destino turístico natural brinda la posibilidad de despertar a los sentidos de su letargo invernal. De sustituir los olores de la ciudad por los del bosque.

De cambiar esos andares con prisas, entre edificios, por lentos paseos entre otras imponentes obras, las de la naturaleza, que estimulan tanto a la vista como al oído, el olfato o el tacto. Y, por supuesto, al tiempo, ese sexto sentido que articula a los demás y que resulta crucial para disfrutar de verdad de cualquier momento. Ese factor tan importante en el proceso de elaboración de las referencias de Cervezas Alhambra, pues es el que hace posible que la magia fructifique y tome la consistencia de ese oro líquido.

Una de las zonas para no perderse es la que alberga las magníficas secuoyas del Monte Cabezón (Cantabria) y todo el espacio natural (y protegido) que las rodea y que invita al paseo meditativo pero atento, desvelando los sonidos, los olores y las texturas de ese nuevo entorno. Son esas experiencias, las que se sienten a todos los niveles, las que se convierten en inolvidables. En futuros refugios de paz y depositarios de recuerdos imborrables.

Cine a la fresca: la Filmoteca de verano de Valencia

Cada verano, el Instituto Valenciano de Cultura traslada su Filmoteca a un espacio abierto: el antiguo cauce del Río Turia; hoy pulmón verde de la ciudad levantina. La Filmoteca d’estiu (de verano) es una cita tan imprescindible como refrescante para los que visiten o habiten Valencia durante el mes de agosto.

Es refrescante estar rodeado de árboles y verdor en mitad de la ciudad. Gracias a la fauna vegetal, es posible respirar un aire más limpio y una temperatura más fresca. Pero también lo es el propio cine. Porque alivia esa inquietud del alma por soñar despierta y viajar a otras épocas y lugares. Vivir una noche de cine a la fresca es una sensación tan inseparable del verano como ese primer baño en el mar, notando como todo queda atrás: los madrugones, las jornadas estresantes… Bienvenido y bendito seas, verano.

Fotos/ Unplash – Vianka Merano, iStock/kiko_jimenezFacebook/@turismoformenteraFacebook/@lekeitio.turismoFacebook/@cantabriaturismo

En Momentos Alhambra | La Terraza Magnética, un oasis de cine y cultura en el verano madrileño

En Momentos Alhambra | Sabores para el estío: cinco platos con regusto andaluz para convivir con las altas temperaturas

 

Comparte con nosotros

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos Relacionados
Cinco librerías de Madrid para escapar del calor del verano

Cinco librerías de Madrid para escapar del calor del verano

12 junio, 2018
Si algo gusta a los bibliófilos es poder recorrer un edificio que se sabe lleno de libros: esa sacudida incomparable de tocar las palabras en uno de los lugares que mejor las cobija. Hay un imán que se vuelve irresistible cuando se intuye —se huele, porque la presencia de los libros llega en primer lugar por el sentido del olfato— que un edificio alberga estos pequeños tesoros.
Los artesanos del cuero andaluz: talabartería con siglos de antigüedad

Los artesanos del cuero andaluz: talabartería con siglos de antigüedad

8 enero, 2018
Mantener el pulso firme y el ritmo adecuado en la puntada, rápida pero precisa. Saber elegir, de entre los cientos de herramientas para cortar, rebajar o coser el cuero, la adecuada para cada pieza, para cada trabajo. Aprender a medir casi de ojo: a leer al animal y saber qué enganche necesita según el coche que va a arrastrar. Tiempo, para seguir elaborando, aguja en mano, gran parte del proceso. Todo esto y más se requiere para dedicar una vida entera a la talabartería y a la guarnicionería, dos oficios muy relacionados con el cuero, los animales (de labranza y de tiro) y Andalucía.