Siete rincones de España para detener el tiempo

Por Eva Gracia

La felicidad, a veces, es algo tan sencillo como pasear por el campo observando los granos de trigo, cada uno especial si te acercas lo suficiente; palpar la rugosidad de una pared encalada hace décadas y sentir en las yemas de los dedos sus desconchones, testigos silenciosos del paso de los años; escuchar el rugir del viento; sentir cómo el aroma del romero llena tu nariz…

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Y regar todo eso con una Alhambra Reserva 1925, esa cerveza que atraviesa tu garganta y que, pese a que no sabes explicarla, sabes sentirla, saborearla e incluso verla.

Sí, verla. Observar sus burbujas doradas, su espuma blanca como la del mar y su cuerpo, una singular botella frágil y fuerte como el vidrio de que está hecha. Porque el lujo hoy es pasar cada detalle que vivimos por el filtro de nuestros sentidos. Solo así, pausando el ritmo y apreciando el encanto de lo más sencillo, podremos Parar más. Sentir más, como reza la última propuesta de Cervezas Alhambra.

Y qué mejor para huir del mundanal ruido, tal y como decía el poeta Thomas Hardy, que escapar a esos rincones donde el tiempo transcurre lento y sin prisa. A esos lugares donde solo somos conscientes de los minutos al oír con atención el tictac del segundero. A sitios como estos donde hay muchas cosas que no se pueden relatar, pero sí sentir.

Begur, respirar la sal del Mediterráneo

En Begur, echar la vista al horizonte supone toparse con casas blancas como el algodón y con un mar infinito en el que el brillo del sol rebota y crea pequeños destellos que nos hacen entornar los ojos. La calma de la primavera, época en la que todo despierta y todo parece nuevo, hasta la inenarrable sensación del viento susurrando al oído la melodía de las olas del mar que besan la orilla, es la compañera ideal para visitar este rincón de la Costa Brava.

Descubrir sus calas recónditas, aquellos lugares en los que la cobertura es una perfecta desconocida, es volver a sentir que nadar en el Mediterráneo es como zambullirse en el hogar. Es volver a respirar ese aroma a sal que nos recuerda que solo necesitamos de esos pequeños placeres para sentirnos llenos de energía.

Hotel Consolación, una ventana a la tranquilidad

Hay quienes, con tino, han dado en llamar la comarca turolense del Matarraña la Toscana española. Allí, donde se divisan tierras áridas, se palpa la sequedad de la tierra y el sol roza la piel con intensidad, se encuentra el hotel Consolación, un oasis de modernidad en medio de la naturaleza desde el que observar la tranquilidad y ser parte de ella. Con los cinco sentidos.

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Porque allí se puede saborear la tradición a través de una cocina que funde gastronomía de siempre y productos de la tierra. Se puede oír el silencio más absoluto (y disfrutarlo) y se puede emplear el tiempo —ese sexto sentido que articula los demás— en algo tan simple y fascinante como prender la chimenea, observar las chispas del fuego y sentir cómo el calor enrojece las mejillas.

Desierto de Gorafe, un manjar para la mirada

Granada, la tierra que vio nacer a Cervezas Alhambra, es un paraje de contrastes, un lugar donde parar el reloj, olvidarse del tiempo y dejarse llevar para dar con sitios tan extraordinarios como el desierto de Gorafe.

En este entorno, un manjar para la vista rodeado por las cumbres doradas de Sierra Nevada, los minutos pasan sin que uno se dé cuenta, con la mirada absorta en los colores de las rocas que pueblan el paisaje, erosionadas por el viento y el paso de los siglos. Como ocurre con el sabor de cualquiera de las referencias de Cervezas Alhambra, Gorafe no se cuenta; se disfruta y se vive.

Mirador Sa Foradada, la magia del atardecer

Mallorca tiene ese encanto isleño de noches que parecen no tener fin y de días que, en muchos rincones, se viven con calma, como si el mar tranquilo de las bahías marcase el ritmo. Y Mallorca, en su costa oeste, tiene atardeceres de una belleza cegadora como el que se puede vislumbrar en el Mirador Sa Foradada.

Con la luz dorada, casi de color bermellón, perdiéndose en el mar, este enclave es el lugar perfecto para saborear una Alhambra Reserva Roja y dejar que el paladar se rinda a sus encantos.

Cabañas en los árboles, belleza desde las alturas

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Apostar por la calma y por vivir cada segundo con intensidad no es sinónimo de planes aburridos, sino de trasladar el carpe diem al detalle y a lo esencial. De parar más para sentir más.

Y, en la búsqueda de espacios únicos donde conectar con nuestros sentidos y ceder a los momentos cotidianos el protagonismo que se merecen, nos topamos con las cabañas en los árboles de Zeanuri, en Vizcaya.

Un lugar en plena naturaleza desde el que observar la belleza del bosque, contemplar los matices de las hojas de los árboles, escuchar el crujir de las ramas y deslizar las palmas de las manos por la madera desnuda de una casa digna de nuestros sueños de infancia.

De Ronda por unas vistas mágicas

A veces, mirar un paisaje y dudar de su realidad es todo uno. Es lo que sucede al observar el Puente Nuevo de Ronda, que salva la garganta del río, une dos partes de la ciudad malagueña y queda suspendido a 100 metros de altura. Poner los ojos en él es una sensación solo comparable a cruzarlo y, desde allí arriba, sentir cómo se eriza la piel a cada paso.

La Graciosa, abanico de colores

Huir, en el mejor de los sentidos, suena como una propuesta irrechazable si el destino final es La Graciosa. Esta isla canaria, salpicada de volcanes, encierra en las aguas que la bañan todas las versiones del color azul. Pasar las horas descubriendo sus infinitas tonalidades de aguamarina se antoja como el mejor de los pasatiempos.

Y asomarse a ella para contemplar el modo en que la luz del sol colorea sus rincones con el transcurrir del día es entregarse a la loable tarea de apreciar, con la calma por bandera, el encanto de lo caduco. De esos momentos que llegan, se disfrutan y se marchan para no volver, pero sí para quedarse para siempre en nuestra retina como huellas imborrables de un tiempo vivido con intensidad y, sobre todo, con todos los sentidos.

Imágenes | iStock – MarkusBeckSeanPavonePhoto, Hotel Consolación, Cabañas en los árboles

En Momentos Alhambra | Siete rincones de Madrid para escapar del paso del tiempo

En Momentos Alhambra | Los rincones que narran la historia del flamenco en Granada

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