Siete lugares donde perderte entre libros y delicatessens

Por Nerea Campos Godoy

Pocos placeres hay en la vida que combinen mejor que un aperitivo acompañado de un libro. Leer una buena historia o un conmovedor poema junto a un hummus recién hecho, una tarta de zanahoria o el olor a café flotando en el ambiente.

Por esta razón, cada vez más son los locales que deciden aunar el encanto de una librería con todo tipo de delicias gastronómicas: la oportunidad de leer en un asiento cómodo, con el ruido que mece procedente de las conversaciones de la gente, a la vez que se picotea un poco de guacamole. Ese ambiente tranquilo y reposado, en el que las horas no pasan y los aromas de todo tipo de gastronomía  encuentran la excusa perfecta para presentarse entre los autores y sus obras, mientras que en el regazo del lector las palabras se van dando paso.

estanterías con libros y mesas para merendar

Red velvet y libros en la Qarmita

Red velvet, café con leche, tarta de zanahoria y estanterías rebosantes de libros ordenados por temáticas. La Qarmita de Granada propone a sus visitantes un espacio muy acogedor y cuidado, donde el ambiente es propicio tanto para la lectura como para que surjan esas conversaciones que poco a poco van adquiriendo un cariz cada vez más íntimo.

Todos los dulces son caseros y sus zumos naturales son excelentes compañeros para ese libro que tantas veces te han recomendado. El toque estrella lo dan los desayunos con nombres sus autores favoritos y los eventos culturales que organizan sobre pintura o fotografía.

La Casa Con Libros

“No solo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro”. Este pensamiento de Federico García Lorca refleja el espíritu con el que La Casa Con Libros recibe a los curiosos que buscan un lugar distinto en Granada en el que se armonizan la tertulia con la buena música, la taberna con la pasión por la lectura y la tetería con las bicicletas.

Su proyecto Biblioteqa lleva más de diez años promocionando el libro como un bien cultural con numerosas actividades y su emplazamiento es un verdadero remanso de paz para los lectores aficionados a la lectura en un ambiente tranquilo y cercano. Para descubrir la autenticidad de este lugar de Granada no hay más que coger un autobús desde el Palacio de Congresos hasta La Zubia; el viaje es breve y el enclave donde se ubica La Casa Con Libros bien merece una (o varias) visita.

Las vistas desde María Pandora

libros con cactusEsos rincones especiales que navegan entre libros, meriendas y aperitivos marcan la ruta imperdible de todos los amantes de la lectura que, en época de frío, buscan un refugio para esas manos congeladas.

Con una atmósfera ecléctica y de adoración por los libros se presenta María Pandora en La Latina, buscando a aquellas personas que escrutan entre las páginas de un buen libro a la vez que disfrutan de las vistas a la plaza de Gabriel Miró.

Un té para cada libro

La calle Santa Isabel, entre muchos lugares especiales, cuenta con una librería que invita a los lectores a tomarse un té caliente y sentarse a un lado de sus coquetas mesas para disfrutar de ambos. Se trata de La Fugitiva: un local que, haciendo esquina, esconde a sus visitantes tras columnas de libros para que puedan ver sin ser vistos.

El brunch se toma en La Infinito

La Infinito seduce a los amantes de las letras y de los desayunos con los increíbles aromas de sus meriendas y sus brunches, a los que se suma el inconfudible olor de los libros que han sido disfrutados muchas veces. Elegir uno de ellos y acompañarlo de un café, yogur y tostadas o acudir el día que celebran su brunch musical para complacer a todos los sentidos. Lugares que se convierten en una extensión del hogar cuando son transitados a menudo y ofrecen un espacio único, lleno de belleza.

Estanterías con olor a café

La sensación de cobijo que surge de ver pasear a la gente de Lavapiés desde los ventanales de La Libre: sentirse presente en el barrio mientras se viaja a otras épocas y ciudades a través de una lectura que atrapa. Husmear entre las estanterías de poesía, narrativa o teatro; encontrar esa pequeña joya que se daba por perdida hacía tiempo.

Plantas y poesía en Lavapiés

El dinosaurio todavía estaba allí es otro punto de encuentro en Madrid para los letraheridos, ya que las presentaciones y lecturas poéticas han desarrollado siempre un papel protagonista dentro de las actividades que planifican en el local. Tostas y platos caseros acompañan al oyente de poesía que desea cumplir con los mandamientos del poeta francés Charles Baudelaire: “embriagaos, embriagaos sin cesar, de vino, de poesía o de virtud, pero embriagaos”.

Imágenes | Pexels (1), (2), (3), Instagram

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