Nanimarquina: alfombras artesanas para un mundo de diseño

Por Eva Gracia

Alfombras de diseño. Son las tres palabras que acompañan la primera búsqueda de Nanimarquina en Google. Pero esta firma, fundada en Barcelona en 1987 por Nani Marquina, hija del diseñador español Rafael Marquina, creador de la icónica aceitera que, desde hace décadas, ha aliñado ensaladas en miles de hogares de todo el mundo, es mucho más.

Es una apuesta por lo artesanal con un punto de vista actual, es la creencia de que “la artesanía perdurará porque es parte de nuestra esencia”, en palabras de la empresaria y diseñadora. Es el logro de haber devuelto a la modernidad una pieza, la alfombra, que estuvo en peligro de extinción en los años 70.

Todo comenzó en la Barcelona preolímpica: Nani quería “diseñar alfombras visualmente sorprendentes que la gente disfrutara”. En un sector complejo, en el que las posibilidades para pensar fuera de lo establecido parecían escasas, innovar era una tarea solo apta para los mejores y Marquina, que sería Premio Nacional de Diseño en 2005, tenía mimbres para eso y más.

En 1993, cuando la crisis sacudió a una ciudad condal que despertaba del sueño olímpico, Nanimarquina se embarcó en un viaje que cambiaría su marca para las siguientes décadas. Se fue a la India, conoció el valor cultural e histórico que allí tiene la alfombra y quiso hacer suyos los procesos de fabricación de este elemento que, en sus manos, es mucho más que un objeto de decoración.

Una historia tejida por todo el mundo

Con ella —y sus alfombras— han trabajado artistas de primera fila como la modista Sybilla, el diseñador Javier Mariscal o el escultor Eduardo Chillida; sus piezas se han expuesto en el MoMA de Nueva York y han tapizado las paredes de la Sala de Derechos Humanos de la sede de la ONU en Ginebra que pintó Miquel Barceló.

En los casi 30 años que lleva vistiendo los suelos de medio mundo, la marca que fundó la primera mujer en llevarse el Premio Nacional de Diseño ha hecho del aprendizaje de lo artesano su bandera. Ha investigado las herramientas, técnicas y telares que, desde hace siglos, se emplean en Asia para confeccionar alfombras y, aunando ese saber hacer tradicional y su visión artística, ha imbuido de innovación un campo que pedía a gritos aire fresco. Hoy, Nanimarquina, con sede en Barcelona, fabrica sus piezas en India, Nepal, Pakistán y Marruecos, todos ellos países con amplia experiencia, con una tradición centenaria de la que nutrirse, en el arte de anudar y tejer a mano, de dejar deslizar los hilos por la trama y la urdimbre.

Pensar globalmente es uno de los valores de esta marca, por ello la deslocalización de la producción no es fruto de la casualidad. “Así, actuamos conforme a nuestra voluntad de favorecer la economía local de estos países y de ofrecer nuevas oportunidades y mejoras en la calidad de vida de los habitantes de la zona”, afirman desde Nanimarquina.

La familia, tan ligada en el imaginario colectivo a los conceptos de tradición y artesanía, también está presente en este sello catalán. Más allá de la influencia de Rafael en Nani —él, arquitecto reconvertido en diseñador; ella, diseñadora metida a empresaria—, los lazos de sangre tienen mucho peso en la firma. “Tener a la familia trabajando conmigo me ayuda mentalmente en el esfuerzo de sacar adelante la empresa”, ha dicho en alguna ocasión. Gestionada ya por la segunda generación —que trabaja codo con codo con Nani—, el equipo sigue viviendo por y para el diseño con un objetivo único: continuar reinventando la alfombra y haciendo de la tradición algo contemporáneo. Un concepto que la coloca en paralelo a otros artistas como Raquel Rodrigo, creadora de Arquicostura, y Martín Azúa, diseñador industrial que aúna materiales humildes, tradición y visión contemporánea.

Fotos | Facebook de Nanimarquina

Comparte con nosotros

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos Relacionados
Mù Restauración o cómo llenar de color y vida los muebles de ayer

Mù Restauración o cómo llenar de color y vida los muebles de ayer

23 julio, 2018
Hubo un tiempo en el que los oficios eran algo que pasaba de generación en generación. Saberes que se heredaban y que marcaban la trayectoria laboral de una familia e incluso su apellido. Aquello, hoy, es un vestigio del pasado, pero aún quedan historias que nos hablan de traspaso de saberes, de transmisión de la pasión por el trabajo manual, meticuloso y artesano.
Erik Winkowski o el arte de la sencillez en movimiento

Erik Winkowski o el arte de la sencillez en movimiento

16 julio, 2019
«Hay algunos artistas que generan esculturas a partir de 10 toneladas de sandía. Yo soy más de los que son capaces de generar algo emocionante a partir de una semilla de una sandía. Ese es el tipo de arte que a mí me emociona». Con esa contundente frase resume la esencia de su trabajo el artista estadounidense Erik Winkowski, que ha hecho de los collages en movimiento su seña de identidad.