Los sonidos maestros que hilvanan la artesanía textil

lanita

19 OCTUBRE, 2018 | CULTURA | #ARTESANÍA TEXTIL, #TALLERES ARTESANALES

por M. Z.

El viento de la Sierra de Guadarrama, en Segovia, susurra un secreto. En medio de la nada, custodiadas únicamente por un pinar y un robledal, se erigen las ruinas de una monumental abadía del siglo XIII. Y, tras ella, bañado por los silencios que se cuelan por sus grietas, descubrimos algo tan inesperado como Ábbatte: un taller textil fuera del tiempo, donde todo se hace a mano con fibras y tintes 100% naturales.

Abbate

adentrarse en este lugar es como escuchar tu canción favorita: te toca, te llega y entras en una atmósfera de la que no quieres escapar. Elena Goded puso en marcha Ábbatte movida por un sentimiento similar a este. Tras más de 25 años dando clase en la universidad, decidió poner en práctica aquello que le apasionaba y explicaba cada día a sus alumnos: la artesanía textil.

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elena

Elena, como los maestros artesanos de Cervezas Alhambra, trabaja bajo la premisa de ir al origen de las cosas, sacar lo genuino de ellas y a partir de ahí crear objetos que nos hagan detenernos para poder disfrutarlos. Por eso, todo cobró sentido cuando el monasterio cisterciense de Santa María de la Sierra se cruzó en su camino.

Elena, como los maestros artesanos de Cervezas Alhambra, trabaja bajo la premisa de ir al origen de las cosas, sacar lo genuino de ellas y a partir de ahí crear objetos que nos hagan detenernos para poder disfrutarlos. Por eso, todo cobró sentido cuando el monasterio cisterciense de Santa María de la Sierra se cruzó en su camino.



Construido en el siglo XIII, el edificio pasó a manos privadas con la desamortización de Mendizábal y su progresivo abandono fue limando la piedra hasta reducirla a los vestigios que hoy podemos admirar. Elena adquirió este monasterio, lo rehabilitó y construyó, anexionado a los cimientos originales, una nave de arquitectura moderna para alojar el taller.

Y así, recuperando el pasado para crear un proyecto de futuro, es como comienza esta historia. Una historia en la que los relojes se paran y los sentidos se disparan.

Al llegar a Ábbatte nos recibe Camila Lanzas, hija de Elena y diseñadora de producto de la marca. Camila nos conduce hasta el jardín de plantas tintóreas en el que su madre, bióloga por formación, cultiva una variedad de especies que ofrecen un amplio abanico de colores. De ellas se extrae el pigmento que da color a las piezas y aunque tendrían que plantar cantidades infinitas de especies para poder abarcar todas las prendas, mantienen este jardín con un fin didáctico y divulgativo.

 
      flores tintoreras          
 
      flores tintoreras          
     
   
                  rojo                            
   
     
   
                  amarillo                            
   
     
   
azul                            
   
   
cabaña tinte

Al lado del parterre encontramos la cabaña de tintes, a donde Camila nos guía para enseñarnos los procesos de tinción. Este lugar está impregando de una quietud que estimula nuestros sentidos, los despierta poco a poco y nos conectan con el medio. Parar más. Sentir más. Esa es la filosofía que nos lleva a demorarnos con el proceso y sus tiempos, a adquirir verdadera conciencia del valor de esta artesanía.

Camila escoge cuidadosamente las hilaturas que se dispone a teñir. La duración de su tinción varía en función de la cantidad de fibra que necesitemos, pero cada vez que se hace se necesita al menos un día. 

Todo lo artesano requiere mucho tiempo



Camila muele lentamente y con pulso firme cada partícula vegetal en el mortero. La observamos callados, embrujados por los sonidos del mazo, que se repiten al mismo ritmo que nuestros latidos. Permanecemos quietos mientras la vemos hacer, pero algo en nuestro interior se ha activado, se mueve.




Colores y sabores que estimulan nuestros sentidos


Colores y sabores que estimulan nuestros sentidos

alhambra especial

Todo un paisaje sonoro estimula a nuestra vista y nuestro oído con notas orgánicas y colores en su estado más puro. Cromatismos brillantes y penetrantes que nos recuerdan al ámbar intenso de la Alhambra Reserva 1925: un tono conseguido tras una fermentación paciente que nos hace vibrar nada más verlo. Y es que, como las piezas de Ábbatte, hay cervezas que no se pueden explicar, hay que sentirlas.

Porque hablamos de una referencia distinguida que reinterpreta el estilo Pilsen Bohemia gracias a uno de los lúpulos más exclusivos del mundo, el lúpulo Saaz, cuyo cultivo se prolonga en el tiempo más de 100 años. Eso y su inspiración artesanal son los secretos que la convierten en una cerveza atemporal, de notas terrosas y florales destinadas a paladares exquisitos. Una cerveza que está marcada por una personalidad particular que solo es posible crear gracias a la calma y el cuidado que se pone en sus procesos.

line

Tras seleccionar cuidadosamente la hilatura, Camila enciende los fogones y llena las ollas de agua. Atenta a que no salpique, vierte el pigmento con esmero y, a continuación, introduce las fibras despacio. Su delicado chapoteo al hundirse en el líquido entra en nuestros oídos como una atrayente nana de la que nada puede distraernos. Una vez extraídas, dejamos que las hilaturas sequen con reposo y nos dirigimos al taller.

Al entrar atravesamos La Estancia, la sala polivalente donde en Ábbatte imparten conferencias, cursos y talleres relacionados con el mundo textil. Seguimos el eco de nuestros pasos al andar y por fin llegamos a donde las tejedoras urden con fruición los productos de la casa: mantas, manteles, alfombras, echarpes…

mujeres

La tradición corre por las venas de estas profesionales: mujeres de la zona que se enseñaron las técnicas de tejeduría unas a otras y vigilan que no se pierda el método. Mujeres fundamentales en este proyecto, que tratan la materia con cariño y aman el trabajo que desarrollan entre urdidores, agujas, canilleras, pesos y planchas.

En el taller, la dedicación con que hilan hace que la vida rebote en las paredes y produzca sonidos naturales, sin arreglos, sin preparar. Son sonidos que salen directamente del alma del proyecto. El traqueteo de los telares de bajo lizo que utilizan, donde se entrelazan los hilos paralelos y tensos de la urdimbre con la trama, los suspiros de las planchas o las mismas voces de las tejedoras. Todo forma una melodía bien compuesta, de cadencias armónicas y ritmos equilibrados.


En este lugar, Ábbatte elabora unas 250 piezas al año, pero no realizan colecciones al uso. Camila explica que "la producción se organiza según los pedidos, aunque también se producen piezas para la tienda con una ligera temporalidad, de invierno/verano".

Los matices que orquesta el tiempo

Aquí la importancia del tiempo es vital, no solo porque son procesos manuales, sino porque si se acelerasen, el producto perdería su esencia. Esa esencia de aquello que es auténtico porque es único. Un carácter propio que solo el paso lento de las horas es capaz de construir y que cada pieza de Ábbatte comparte con Alhambra Reserva Roja, cuya maduración larga y reposada le confiere un sabor amargo pronunciado totalmente único.

Un sabor intenso que esconde matices sutiles y delicados que sorprenden al paladar. Un sabor ligeramente ácido perfecto para degustar en aperitivos y cenas. Porque el cuerpo de esta cerveza y sus notas tostadas maridan a la perfección con platos potentes como quesos curados. Alimentos que se saborean con calma, en encuentros relajados con la familia y los amigos, reuniones preparadas con cariño y de las que disfrutamos cada segundo. Como queriendo alargar, igual que alargamos cada sorbo de una Alhambra Reserva Roja, esos instantes tan especiales.


lana

Con el cuidado de cada instante y el respeto por los tiempos del proceso en mente, Camila nos hace un recorrido por las fases de creación. Ella diseña los productos: toma "la naturaleza y sus propios colores" como inspiración y elige las fibras en función de su calidez y su grosor. "Los hilos conforman distintos tejidos para usos diferentes, así que, dependiendo del uso que se le vaya a dar a la pieza escogemos fibras más gruesas o finas, cálidas o frías, rugosas o suaves", relata.

Una vez concibe la pieza, se teje y, por lo menos, tres personas intervienen en su elaboración, que acaba cuando se dan los últimos toques. En este caso, la marca de la casa es "el acabado de las mantas hecho a mano con aguja sobre el telar". Ese es su sello: el detalle. En Ábbatte saben que son las cosas pequeñas las que engrandecen el producto y marcan la experiencia.

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Porque, al final, es eso lo que cuenta. La experiencia de vivir las cosas con calma para poder disfrutarlas al máximo. Dejar que una Alhambra Reserva 1925 se expanda por el paladar y, poco a poco, desplegando sus matices, convierta ese momento en uno para recordar. Uno cotidiano que, regado por los aromas florales y el tacto aterciopelado de esta cerveza, se convierta en extraordinario. Un momento que nos encamine a dejar fluir nuestro deseo más latente: Parar Más. Sentir Más.

Observa cada detalle del taller de Ábbatte:

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