La poesía latente en 2019: respirar la vida en las palabras

Por Nerea Campos Godoy

“Dame / palabras nuevas y manos nuevas”, dice la poeta Yasmín C. Moreno en su nuevo libro, Saudade (Amargord Ediciones). En los últimos tiempos se oyen multitud de voces nuevas por las que las editoriales están apostando en la poesía. Aunque es un género literario muy vivo en nuestro país, no todo el mundo se atreve con ella. Pero lo cierto es que, haciendo un breve recorrido por la trayectoria de los poetas que más están resonando en la actualidad, podemos acceder a libros muy interesantes y actuales. Los hallazgos inesperados se van descubriendo con calma y, así, se atesoran mejor en las estanterías.

Estas manos nuevas están escribiendo ahora la poesía del presente, la de la generación milenial o la generación Z, y son todos ellos quienes están allanando el camino para acercarnos a las nuevas palabras este género. Un camino que comparte con Cervezas Alhambra esa búsqueda de la emoción, ese redescubrimiento de la imperfecta belleza que hay en lo cotidiano, ese aprovechar cada segundo y no dejarlo pasar sin parar y preguntarnos algo que nos da guía y motivo: ¿qué quieres sentir?

Palabras nuevas y manos nuevas

La pulsión creativa no está reñida con la crítica al panorama político, social, económico o cultural actual. Los versos tienen el poder de tratar temas tan candentes de una manera diferente, demoledora, vigente y renovadora, a la misma vez que nos envuelven en distintas atmósferas, llenas de vida, metáforas, naturaleza y el viaje particular de cada poeta.

Estas nuevas palabras están llegando a editoriales de poesía que llevan muchos años ya asentadas. Casas tan destacadas como Hiperión o Pre-Textos se aventuran con nuevos poetas de palabra firme y creativa.

De hecho, ha sido en esta primera en donde Carlos Catena Cózar (Jaén, 1995) ha recibido el Premio de Poesía Hiperión de este año por su libro Los días hábiles, junto a la poeta Maribel Andrés Llamero (Salamanca, 1984) y su Autobús de Fermoselle. Además, en la misma editorial, la poeta Rosa Berbel (Estepa, Sevilla, 1997) se alzó con el XXI Premio de Poesía Joven “Antonio Carvajal” por un poemario contundente y maduro, llamado Las niñas siempre dicen la verdad.

Son tres poetas cuyos libros resuenan con fuerza en el panorama poético contemporáneo. La forma de creación se aleja de la de sus predecesores y hay mucho movimiento en redes, si bien es cierto que la escritura requiere de ese tiempo prudencial. Los posos que va dejando, las correcciones que se hacen poco a poco y la búsqueda de nuevas maneras de nombrar son actos poéticos que piden Parar más. Sentir más y así saborear el propio proceso creativo. La importancia del tiempo en este camino es la misma que en el del disfrute, un catalizador que no siempre aprovechamos pero que, sin duda, una vez descubierto realza cada sensación, cada emoción, cada momento.

Editoriales que susurran hogar

Las editoriales se sienten como esa casa en la que se mima la palabra y se cuida de la presentación al público. Importa tanto lo que se dice como la manera en la que se le da camino al exterior. Por eso no se olvidan de las portadas, la edición y la tipografía en los poemarios que están naciendo durante este año y en los últimos tiempos.

Dan cobijo a unos artesanos de la palabra que tratan los matices de la misma y del mundo que les rodea. Los sentidos vuelven a cobrar su importancia y el acercamiento al detalle forma parte del día a día creativo.

Editoriales como Edymión Poesía ofrecen sus rincones para alojar a poetas como María Vañó (Siete Aguas, Valencia), quien se ha estrenado en este género con el poemario La memoria de los cangrejos. “Nombrarte como forma / de resistencia. Yo lo hago / en silencio o cuando nadie / lo espera”. Los versos se vuelven esa resistencia de la creatividad.

La Bella Varsovia también es guarida de la palabra para autoras con una trayectoria sólida, como la poeta Sara Herrera Peralta (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1980) y su reciente libro Caramelo culebra o de escritoras como Lara Moreno (Sevilla, 1978) y su incursión en la poesía, con el poemario Tuve una jaula. Además, Ismael Ramos (A Picota, Mazaricos, 1994) sumará sus versos a los de la editorial con la rentrée de septiembre y su libro Fuegos.

La palabra no se agota, los versos fluyen y dan a un mar de letras, donde la búsqueda de la concordancia entre una sensación o un sentimiento y su materialización son dos amigas que van nadando juntas. La prisa puede hacer pasar por alto algunos matices, por eso se mantiene vivo el espíritu de Cervezas Alhambra: hay que escuchar los sentidos y caminar más despacio.

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Imágenes | Pixabay (1), Pexels (1), Facebook de La Bella Varsovia

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