La Petite Sardine: bolsos artesanales para conquistar el verano

Por Nerea Campos Godoy

La brisa del verano pide unos bolsos hechos de manera artesanal, aquellos que, al contacto con el sol, no queman, pero su luminosidad atrae la mirada de todos cuantos se cruzan en su camino. Tonos marrones que simulan el color de la arena, la comodidad y la elegancia cuelgan del hombro en forma de un bolso de mimbre: uno de los complementos más naturales para la época del año que pide sencillez.

La tradición y la artesanía alteran sus raíces para que florezcan hojas nuevas, aquellas que mantienen una esencia previa, pero, a la misma vez, traen consigo una chispa de un nuevo aroma. La Petite Sardine es una marca que aprecia la producción local con ese punto de vanguardia que la hace tan especial.

Sus bolsos de mimbre están hechos a mano con todo el cariño y las técnicas heredadas de la tradición para crear unos artículos que equilibran el diseño local con la sostenibilidad de su marca. Además, abarcan todas las posibilidades que el mimbre ofrece a la época del estío: desde el capazo que llama al mar hasta la cesta clásica que un sábado por la mañana transporta las frutas más frescas del mercado.

La Petite Sardine es la prueba de que el comercio sostenible no está reñido con el lujo y de que un diseño vanguardista en artículos de larga tradición puede tener una procedencia local, esa que consigue que cada bolso sea un producto único y cuidado. La marca nació en 2017 de la mano de un matrimonio que apostó por las tendencias que nunca pasan de moda.

Bolsos artesanales de mimbre: el complemento natural del verano

Las manos de cada artesano dejan su impronta en el trenzado del mimbre, una caricia delicada que aporta esas notas de autenticidad y originalidad a cada bolso hecho con este material tan preciado en el verano.

Nuestros armarios abren sus puertas a una manera de entender todos los ámbitos de la vida desde una perspectiva slow o sin prisa: un auténtico enfrentamiento a los tiempos en los que se venera tanto la inmediatez. El mundo de la moda pedía una filosofía que se para en los pequeños detalles, ya sea en las pinceladas de color o en la forma en la que se entreteje cada uno de los bolsos  artesanales de La Petite Sardine.

La frescura de sus materiales acude como anillo al dedo a los días de brisa: refrescan los cestos con unos materiales que resultan totalmente amigables con el medio ambiente. Cada bolso está abierto a una nueva historia, a la vez que recoge la suya propia, esa que se imprime de las manos del artesano que lo ha hecho posible. Es entonces cuando la cultura de un lugar se hace presente y se traslada al regazo de aquellas personas que saben apreciar su valor.

El mimbre toma las formas del agua

Los bolsos artesanales de mimbre, de caña y de rejilla de La Petite Sardine se adaptan como el agua al recipiente de los característicos diseños de la marca. María toma el nombre de la primera colección que manufacturaron; uno de los nombres de mujer por excelencia que se adapta a sus obras más conocidas, esos bolsos que nuestras abuelas y nuestras madres guardaban en los armarios con tanto cariño para sacarles el máximo provecho durante los meses de julio y agosto.

María Baiana es el cesto de mimbre pequeño con el que se dan los paseos de la tarde, cuando el ocio inunda las calles y los paseos marítimos. María Sardine es el bolso de rejilla que transporta las naranjas y un ramo de flores que decoran con sencillez un salón por la mañana. María la Portuguesa se convierte en un clásico reinventado con colores entrelazados, mientras que María Kimono se adentra en la tradición japonesa con sus líneas de caña.

Cada uno de ellos está preparado para ser llevado con elegancia y determinación, pero también tienen su propio propósito: una colección que se adapta a cada momento del día y de la noche. Pequeñas sardinas que muerden el verano para que no se escape ni un atisbo de diversión y relax.

Imágenes | Pixabay, Facebook de La Petite Sardine

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