‘La Máquina Real’: recuperando la esencia del teatro clásico español de títeres

Por Lorena Papí Rodes

Es por esa expresión eterna, inmutable, tallada en la madera e inmortalizada con pintura que no percibimos vida en ellos cuando descansan en posición de espera en el tinglado. Solo hasta que el tirititero, con sus hábiles manos y su voz chillona, los convierte en personajes con alma: en narradores, moralistas, cómicos, sátiros y transmisores de la cultura popular. En protagonistas de un movimiento artístico cuyo origen se remonta, en España, la época medieval.

Los títeres de la compañía ‘La Máquina Real’ son un vivo ejemplo de este arte, al haber recuperado el proceso artesanal en sus figuras, talladas a mano con la paciencia del que no busca producir más sino ser fiel a la tradición, y al haber trasladado hasta nuestros días la escenografía y la estructura original de las comedias del teatro barroco.

Reviviendo una tradición casi olvidada

Aunque hay constancia de la aparición de este arte escénico ya en siglo XII, como un recurso más de los juglares para entretener a los nobles, se considera el barroco, concretamente los siglos XVII y XVIII, como la época de mayor esplendor de este peculiar y, en muchas ocasiones, misterioso arte. Entonces estos actores de madera eran tan protagonistas como los de carne y hueso, compartiendo cartel en las tardes de espectáculo ambulante y escenario: la plaza del pueblo, de la villa, de la ciudad, siempre fue la mejor ubicación para captar espectadores.

En el caso de los títeres que Jesús Caballero y los artesanos de ‘La Máquina Real’ elaboran se requiere un espacio más amplio, porque sus dimensiones son mucho mayores que las de las marionetas o los títeres de guante.

Representación teatro títeres

Las “compañías de máquina real” de aquella época dorada para el teatro español portaban una máquina escénicas que hacía las veces de retablo ambulante, proporcional a la envergadura de sus títeres, y que instalaban en los corrales de comedias que pujaban boyantes en aquellos años.  Son precisamente estas comedias una aportación cultural de nuestro país al mundo del teatro hecho por y para las manos. Su influencia llegó hasta tierras americanas, a través de la presencia de España como soberana de algunas colonias, dejando su impronta en la historia del teatro a pequeña escala de allá.

En ‘La Máquina Real’ aman tanto la tradición que han construido una máquina a imagen y semejanza de aquellas, totalmente manual. No hay intervención tecnológica alguna más allá de  “todos los ingenios necesarios” -el sistema de poleas, el sub-escenario, las varas para colgar telares o las luces- “para poder representar cualquier espectáculo de teatro de títeres”. Solo madera, resistente, noble e incólume a la que se ha tratado con mano firme y, a la vez, con la delicadeza necesaria para poner en marcha esta auténtica obra de ingeniería.

Así cobran vida los títeres

Todos sus criaturas han nacido en su taller, a partir de piezas de madera de tilo —de color pálido, con una fibra recta y un grano maravillosamente fino que la hace perfecta para este tipo de artesanía—, talladas y esculpidas artesanalmente mediante la técnica de estucado; haciendo saltar virutas y componiendo una melodía con el ir y venir de la gubia dando forma a la madera o del cepillo desbastándola, y con el suave repiqueteo del mazo ayudando a las herramientas a hacer su trabajo. Así hasta lograr que lo que fue un árbol se convierta en una figura articulada de entre 65 y 80 centímetros.

El proceso creativo, desde el esculpido hasta los toques finales, usando lujosos y suaves tejidos de seda o terciopelo para vestirlos y coloristas pigmentos policromados para darles esa expresión final, persigue un objetivo: ser fieles a los orígenes para convertirse en la voz de la historia del teatro.

Pero su proyecto va más allá de reivindicar los métodos tradicionales de creación y producción. Se trata de que el teatro de títeres vea reconocida su relevancia en la cultura teatral española y conozcamos sus once siglos de historia. Por eso han promovido la creación de un Museo Español del Títere, que podría ver la luz el próximo octubre en Cuenca y que combinará exposiciones con actuaciones, proporcionando una experiencia única, vibrante y llena de pequeñas curiosidades para todo aquel que decida traspasar su umbral.

Fotos | La Maquina Real Fan Page, Pixabay_ewirz

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