La Cueva Studio o el bello resultado de combinar artesanía y diseño pop

Por Eva Gracia

A veces, tu futuro no está donde lo imaginaste. Está en un lugar distinto, en un sector opuesto, en unas tareas que nunca pensaste acometer. Pero que te hacen rabiosamente feliz. Y que te encaminan a aprender algo nuevo cada jornada, a sacar tu lado más creativo a la luz. A veces, tu futuro no está donde lo imaginaste, pero sí donde tu corazón te ha llevado.

la cueva studio ceramica artesana

Algo así le ocurrió a Covadonga Vázquez del Campo, alma máter de La Cueva Studio, un taller de Gijón del que salen piezas de cerámica elaboradas al 100% por sus manos, las únicas que intervienen en el proceso. Cova —el nombre de su estudio procede, en realidad, de su propio nombre, ‘cueva’ en latín— es publicista y diseñadora gráfica de formación, pero artesana de profesión.

Cuando vivía en Barcelona, se apuntó a un taller de cerámica como un pasatiempo, pero aquello de moldear la arcilla, verla convertirse en algo sólido y dar rienda suelta a sus latidos creativos la conquistó. “Se me pasaba el tiempo volando”, dice al otro lado del teléfono.

Y entonces decidió poner en marcha su proyecto propio, volver a su Gijón natal y dedicar sus horas a la producción de piezas horneadas y esmaltadas. Convirtió el garaje de la casa de su familia en su taller y arrancó con La Cueva Studio.

Era 2016 y, dos años después, de aquella cueva siguen saliendo delicadas piezas de cerámica contemporánea: objetos de esqueleto artesanal y de musculatura moderna que viajan a Francia y Australia —países donde hay verdadera pasión por el arte cerámico— y a todos los rincones de España, con las redes sociales en general e Instagram en particular como su escaparate perfecto.

Piezas pulidas y de aires actuales

la cueva studio ceramica artesana

La geometría y la arquitectura son las dos grandes inspiraciones de Covadonga a la hora de dar forma a sus piezas, algunas concebidas únicamente para la decoración y otras pensadas para cumplir la función de ser el hogar de unas flores o el sostén de unos libros.

Escaleras que conducen a ninguna parte, aros entrelazados, espirales seccionadas, conos de amplio diámetro… Las formas son diversas, pero todas comparten un denominador común: el acabado casi perfecto, sin detalles al azar, sin huellas demasiado obvias —pese a que uno de los rasgos de la artesanía es ese, que cada producto tiene algo que lo distingue, al haber sido hecho a mano—, con un halo onírico, actual y casi pop revistiéndolo todo.

En este camino de la creación contemporánea y la artesanía moderna como medio de vida Covadonga ha sido una mujer autodidacta. “Es algo duro y lento”, afirma, añadiendo después que es también mágico y encantador.

Y que, además, ha contado con el apoyo de ceramistas de la región, como el taller de Avilés Barruntando, integrado también por mujeres jóvenes amantes del bello arte de modelar y que, igual que la fundadora de La Cueva Studio, dan un aire nuevo a este oficio tan clásico y tradicional.

Pero, ¿qué tiene la cerámica de especial para atraer como un potente imán a las mentes y manos más creativas de la actualidad? “El proceso”, responde Cova sin dudar. “Desde comprar el barro a preparar la mezcla y, sobre todo, trabajar con las manos; es algo único”, cuenta.

la cueva studio ceramica artesana

Ella, igual que los maestros artesanos de Cervezas Alhambra van probando combinaciones hasta dar con la receta exacta para producir los sabores y matices de una Alhambra Especial, una Alhambra Reserva 1925 o una Alhambra Reserva Roja, combina proporciones y técnicas para lograr la pieza que su cerebro había imaginado.

Y para eso hace falta tener paciencia. “Yo no la tenía, pero la cerámica me la ha dado”, relata la asturiana. Porque esta técnica necesita sus tiempos, que no siempre son los mismos. A la elaboración de un molde de barro y uno de yeso (primeros pasos del proceso), le siguen el trabajo de la mezcla y el vertido en el molde de yeso.

Entonces toca esperar a que la amalgama seque. Y en eso, pues la cerámica es algo así como un ser vivo que interactúa con el medio, intervienen la naturaleza y el clima. “Si el tiempo está húmedo, tengo que esperar hasta dos días; si hay sol, es cuestión de horas que la pieza esté seca”, cuenta.

Crear/sin/prisa, filosofía a la que nos invita a acercarnos Cervezas Alhambra, es, por tanto, un pilar en el proceso creativo de La Cueva Studio. Para dejar que las piezas se horneen y para que se impregnen del esmaltado, pero también para hacer realidad todo lo que pasa por la cabeza de Covadonga. En su mente, el futuro es de cerámica, pero también de los nuevos materiales con los que está comenzando a trabajar, como resina o 3D. El futuro —y su proyecto— es de cerámica, sí, pero no es nada frágil.

Imágenes | Facebook de La Cueva Studio

En Momentos Alhambra | Pedrusco o las joyas con las que lucir el encanto de la cerámica artesana

En Momentos Alhambra | La cerámica de Tánata, artesanía de colores para el día a día

Comparte con nosotros

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos Relacionados
Two Hands Madrid o cómo reinventar el clásico bolso de piel

Two Hands Madrid o cómo reinventar el clásico bolso de piel

8 enero, 2019
Los bolsos son un algo así como un portal a otra dimensión. El pasaporte de acceso a un universo de mil historias. Porque cada bolso, cada jornada, cuenta una. La de esa madre que lleva el día a día de ella y sus hijos colgado al hombro; la de esa abuela que atesora las fotos de sus nietos en la cartera para sobrevivir a la nostalgia en un mundo digital con métodos analógicos; la de esa mujer que camina hacia una cita importante con nada más que lo imprescindible, para no distraerse de lo esencial.
La Alcaicería: un rincón mágico de la artesanía granadina

La Alcaicería: un rincón mágico de la artesanía granadina

31 agosto, 2017
En Granada, entre la Catedral, la Capilla Real y la plaza Bib-Rambla, asoma bulliciosa, angosta y rebosante de vida La Alcaicería. Esta zona de la ciudad es, desde hace más de seis siglos, el corazón comercial de la ciudad. Es el zoco que en el siglo XIV comenzó a vender seda y, con este producto como principal atractivo, llegó a sumar más de 200 puestos en la Granada medieval.