La ciudad a mano alzada: la mirada de Jorge Arranz al paisaje urbano

Por Laura Elena Vivas

Los ojos pueden desvelar lo que está escondido y, cuando se detienen en algo que merece la pena, dejan de mirar y empiezan a ver. Saber esto por instinto y comenzar a hacerlo desde niño. Parar para darse cuenta del mundo que lo rodea, y luego dibujarlo en un cuaderno de hojas en blanco. 

jorge arranz dibujante

Y seguir con esto porque es la forma que se conoce de comunicar, de asimilar el mundo exterior, de transmitir el mundo interior. Y en aquella edad en la que todos dejan de dibujar por afición, continuar haciéndolo porque es la vocación.

Jorge Arranz creció en un sexto piso de un edificio del centro de Madrid. Fue allí donde comenzó todo. A mirar por instinto. A observar los techos, azoteas y antenas para dibujar en un papel en blanco. Empezó por los tejados que llegaban a su habitación. Siguió con las fachadas que veía más abajo. Luego salió a la calle con los instrumentos bajo el brazo.

Hasta hoy.

Porque Arranz ha recorrido media España (o toda) y buena parte del mundo con los mismos utensilios de trabajo en la mano. Y se ha dedicado a mirar con atención para ver lo que está allí en cada skyline, en cada fachada, en cada silueta; trazando garabatos y tomando apuntes en ese cuaderno imprescindible; notas que luego convierte en los bocetos que después serán los cuadros.

Este dibujante, ilustrador e historietista madrileño ha creado un estilo propio y con él un sello reconocible donde la perfección técnica, como él mismo dice, queda en un segundo plano a la hora de transmitir lo que le transmite cada ambiente.

Los trazos de la pasión por observar

jorge arranz dibujante

El procedimiento de Jorge Arranz siempre es el mismo: salir a caminar por la ciudad y mirar. Mirar para comenzar a ver lo que respira cada edificio y cada calle. Observa primero, retiene en su mente y, después, con su mano y su extensión —lápiz/rotulador— refleja todo lo que ha capturado en el papel, esa superficie en blanco que se convertirá en cuadro, mural, viñeta, caricatura de periódico, escenografía e incluso vídeo.

Cuenta que no espera nada, solo observar y tener encuentros con la urbe que lo motiven a dibujar, da igual si es en blanco y negro o a color, lo importante es esa línea sencilla que va formando siluetas más complejas a partir de una recta o círculo. Con su trazo insufla vida y ánimo desde el vital cuaderno a paisajes que son, aparentemente, solo asfalto.

Así lleva desde que se graduó en Bellas Artes y Psicología en la Universidad Complutense de Madrid. En su trayectoria ha trabajado (y sigue haciéndolo) en el periódico El País y en las revistas Madriz y Cairo; ha participado en campañas de publicidad; ha montado exposiciones individuales y ha formado parte de muestras colectivas.

Ha recorrido con sus pasos las ciudades que plasma en el papel, Madrid (una urbe que observa en continuo cambio, y cuyos movimientos retrata en sus trazos), Barcelona, Valencia, Toledo, Santiago, Bilbao…. Y Tokio, Nueva York, Venecia o Edimburgo.

Porque para Arranz dibujar es captar la esencia de una visión y representarla. Mirar y delinear aquello que se ha contemplado. Y hacerlo con calma, creando sin prisa cada silueta, cada esquina.

jorge arranz dibujante

Una necesidad casi intuitiva de representar lo que le rodea, de detenerse a Parar más, Sentir más, como nos invita a hacer Cervezas Alhambra con cada una de sus referencias, tanto esas que saboreamos entre amigos como aquellas que degustamos tranquilamente con la compañía de un buen queso. Arranz apuesta por observar con detalle para descubrir lo que transpira una ciudad, sus edificios y su vida latente. Esa vida que prácticamente puede respirarse al mirar sus obras.

Porque el dibujo es una forma de comunicar, de entendernos aunque hablemos diferentes idiomas, pues todo puede estar en una línea. El dibujo puede ser también un medio para aprender y enseñar; y un canal terapéutico que nos sirva para tomar consciencia y desahogar emociones.

Dibujar, en fin, está al alcance de todos; dibujar puede mejorar el mundo. Y eso es lo que se aprende con la obra de este artista. Los ojos pueden desvelar lo que está escondido y, cuando se detienen en algo que merece la pena, dejan de mirar y empiezan a ver. Tenemos dos ojos, usémoslos más. Miremos más.

Imágenes | Facebook de Jorge Arranz

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