La Alhambra, pintura y arte plástico: tres exposiciones imprescindibles en Granada

Por Lorena Papí Rodes

Granada se mueve a dos tiempos. Pasado y presente, tradición y modernidad, conviven en su oferta cultural. La agenda de este mes no viene sino a confirmar esta dualidad: la Sala Ático, el Centro José Guerrero y la Corrala de Santiago acogen tres exposiciones que trazan caminos, visiones artísticas, muy diferentes. La historia de una fuente mítica, un diálogo entre dos pintores y un homenaje al amarillo que es, en realidad, un reconocimiento a uno de los artistas más ilustres de la ciudad, configuran este instructivo menú cultural.

Granada, siempre presente

Sin dejar de poner en valor su rico patrimonio, representado en su máximo esplendor por La Alhambra, ni renunciar a su arraigo ni a su folklore, en Granada se apuesta con fuerza por las propuestas artísticas más contemporáneas. Tanto de creadores granadinos ya consagrados como de jóvenes talentos aún en proceso de mostrar todo su potencial.

Son tres exposiciones que, de una u otra manera, remiten a las raíces: al trabajo de los artistas predecesores que dirigen esas nuevas miradas, como el diálogo entre las obras de José Guerrero y Joaquín Peña-Toro; a la historia de la propia ciudad, con una muestra que documenta los orígenes de la imagen de la Fuente de los Leones, en la Alhambra. Esa filosofía, la del respeto y el amor por los comienzos, es compartida por una de sus ciudadanas ilustres: Cervezas Alhambra.

Nacida en esta misma ciudad en 1925 y nombrada así por el palacio insignia, los maestros cerveceros de esta firma tampoco olvidan el trabajo de sus antecesores. Su origen está presente en su sabor, pero también en su diseño —inspirado en los pórticos y capiteles del Patio de Arrayanes—, en su carácter.

‘Señales Amarillas’, de Manuel Senén Ruiz

Una obra de Manuel Senén

Muy próximo a la Alhambra, en el histórico barrio de San Matías-Realejo, se alza un “antiguo caserón nobiliario”, rehabilitado por la ciudad como espacio cultural. El espacio de exposiciones Sala Ático de este gran Palacio de los Condes de Gabia se ha teñido de amarillo durante todo el verano, y seguirá haciéndolo hasta el próximo 15 de septiembre.

Con ‘Señales Amarillas’, el joven artista Manuel Senén no solo propone un guiño al lienzo de 1973 —del mismo nombre— firmado por el pintor granadino José Guerrero. Su trabajo tiene un fin aún más elevado: desvelar la paradoja del color amarillo. Invitar a reflexionar acerca de su dualidad.

Por eso, ese mismo color es representado en la Sala Ático de diferentes formas: como un límite geográfico, delimitando las áreas de una cancha de baloncesto, y dominando cromáticamente las obras que cuelgan de la pared. Senén, creador multidisciplinar que, con solo 23 años, ya ha participado en varias exposiciones colectivas, inaugura con este trabajo un nuevo ciclo de exposiciones: el ‘Ciclo de jóvenes artistas plásticos’.

Con esta serie de exhibiciones la Diputación de Granada muestra su apoyo a los nuevos talentos. Una labor que desde Cervezas Alhambra también se viene realizando, a través de su plataforma Crear/Sin/Prisa, como parte de su invitación a dejarse llevar por los sentidos, y no por el tiempo, en ese deleite diario de la vida y su empeño en desvelar todo el potencial de jóvenes creadores.

‘Ruido Blanco’, Joaquín Peña-Toro y José Guerrero

Ruido Blanco, en el Centro José Guerrero

El Centro José Guerrero está actualmente inmerso en una suerte de ejercicio de metaexhibición con ‘Intrusos. La Colección del Centro vista por los artistas’. En esta, la quinta muestra de la serie, Joaquín Peña-Toro y el desaparecido José Guerrero dialogan acerca de la pintura, hasta el 22 de septiembre. Pero es una selección de las obras de ambos autores —más de cincuenta, entre los dos— las que conversan. Las que establecen ese intercambio de visiones sobre el proceso creativo. Lienzos, obras en papel, serigrafías y collages se hablan de una pared a otra.

No siempre comparten formato, pero sí intención: establecer un hilo conductor entre los autores, a partir de visiones y técnicas tan diferentes como óleo y gouache sobre papel o collage y acrílico sobre tabla.

Se tiende así un puente entre la etapa de pintura-pintura (o “neoabstracta”) de Guerrero en la que experimentó —a partir de 1975— con el bocetaje sobre diferentes texturas de papel y la obra de Peña-Toro, que por aquel entonces solo era un niño. Hoy, artista consagrado que ya ha pasado incluso por ARCO, reconoce su fascinación por esa libertad en el trazo y esa tensión cromática que caracteriza esta fase pictórica de Guerrero.

‘El sueño de los leones. Fantasías orientalistas (y no) sobre una fuente de la Alhambra’

La fuente de los leones, en la Alhambra

Un rincón singular de Granada para una exposición aún más original. Tras su restauración, la Corrala de Santiago conserva toda su estética original —las largas galerías abiertas que se unen alrededor de un gran patio común, sus muestras de arte mudéjar— y sus viviendas. Aunque su misión ahora es ser punto de encuentro de actividades culturales, organizadas por la Universidad de Granada, a quien pertenece el espacio, y acoger a sus ilustres invitados.

Como parte del rico patrimonio arquitectónico de Granada, es el lugar idóneo para cobijar esta exposición que hace referencia, precisamente, a su mayor tesoro patrimonial: la Alhambra. Es la fuente del patio de los leones la protagonista de esta, más que exposición, investigación.

La muestra, formada por todo tipo de documentos —hasta un poema del siglo XV—e imágenes de archivos públicos y colecciones privadas, parte de una premisa: la fuente no solo es un objeto de mármol. Es el resultado de sus múltiples vidas. No son únicamente doce leones, son testigos de la historia y cuentan su propia historia, registrada en esas fotos y esos archivos.

Desvelar el auténtico significado del amarillo y entender su dualidad. Asistir a un diálogo mudo, entre lienzos. Fantasear con los sueños de los leones, y entender la dimensión onírica de uno de los símbolos de la Alhambra.

Son formas diferentes de disfrutar de la oferta cultural de Granada. Pero también de Parar Más. Sentir Más. Porque comparten denominador común: es necesario dejarse llevar por los sentidos para que la experiencia sea aún más enriquecedora. Porque al dejar que sean ellos, y no el tiempo, los que marquen el ritmo, el lienzo, la obra plástica y la foto hablan, revelando todos sus detalles.

Fotos | Unsplash/Dimitry BFacebook/@Cultura DipgraFacebook/@centro.guerreroWikimedia Commons/Jebulon

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