Granada: un paseo por las calles de una ciudad cargada de historia

Por Eva Gracia

Granada turismo A los pies de Sierra Nevada, imponente e impasible al paso de los siglos, se levanta La Alhambra de Granada. Dúo inseparable, montaña y monumento forman la pareja más icónica y fotogénica de la provincia. El palacio, que encabeza la lista de lo más visitado del patrimonio español, es la piedra preciosa de una ciudad que, en su conjunto, es un diamante que brilla e ilumina el sur del país. Recorrer las calles empedradas de la ciudad, subir las cuestas del Albaicín y adentrarse en las cuevas del Sacromonte es sumergirse en un paseo por la historia que cautiva el alma y los sentidos.

Volver a Granada es descubrir nuevos rincones, nuevas sensaciones y nuevos sabores. Es enamorarse profundamente de una historia que nos habla de convivencia, cultura, mentalidad abierta y pasión. En Granada todo se vive intensamente, los atardeceres lucen más, la vida parece más auténtica y los momentos se paladean. Porque cada matiz es único, porque Granada siempre es la misma, pero siempre es diferente.

Patrimonio e historia, el combo perfecto

Granada lo tiene todo. Un patrimonio envidiable, con su catedral, considerada la primera iglesia renacentista construida en España, y el palacio de La Alhambra, como puntas de lanza. Unas calles en las que se respiran siglos de historia al doblar cada esquina. Un ambiente de alegría y vivacidad en el que conviven, perfectamente hermanados, el flamenco de Enrique Morente y el pop de Los Planetas. Una inmensa oferta de bares y restaurantes donde degustar la fabulosa gastronomía española en su máximo esplendor. Porque en Granada todo sabe mejor.

Granada casas blancas Tanto quien visite la ciudad por primera vez como quien la atraviese todos los días quedará eclipsado por la belleza de cada rincón granadino. Recorrer el paseo de los Tristes (a cualquier hora del día, pero especialmente al atardecer) es un regalo para la vista —qué razón tenía Icaza con aquello de “la pena de ser ciego en Granada”. Al final de este paseo espera el Sacromonte, un barrio de pura raza granadina cuya fama se debe a que sus casas, la mayoría de ellas relucientes, blancas e irradiando siempre esa luz tan pura, tan suya, están excavadas en la montaña. Transitar por ellas y escuchar quejíos flamencos es todo uno y supone, además, un regalo para otro de nuestros sentidos: el oído.

Tras el Sacromonte aguarda otro de los distritos emblemáticos de la ciudad: el Albaicín. Antes de adentrarse por sus calles, laberínticas como pocas en este mundo, conviene coger aire, pues los suspiros nos saldrán solos a cada paso que demos. Perderse por allí y acabar en uno de sus miradores, como el de San Nicolás, muy popular, el de San Cristóbal o el de la Lona, nos permitirá vislumbrar la silueta de la ciudad desde lo alto. Con música callejera de fondo y vendedores de artesanía a nuestro lado, contemplaremos una de las mejores panorámicas de La Alhambra.

Tapas y conciertos: la cara B de Granada

Nadie puede marcharse de Granada (la tentación será más fuerte que la voluntad) sin ir de cañas y pinchos por la calle Elvira, San Matías o Navas, considerada una de las principales zonas de pinchos de España. En los bares de tapas en Granada, las típicas, clásicas y veneradas tortillas de patata conviven con las propuestas más vanguardistas en una natural y encantadora fusión de lo antiguo y lo moderno.

Si la ruta gastronómica es imprescindible, también lo es la musical; y es especialmente evocadora la que se vive en los pubs granadinos. La ciudad es algo así como una lámpara mágica de la que emanan artistas que revolucionan el panorama sonoro nacional. Los Planetas (quién no ha soñado con ir al mítico Amador), 091, Lagartija Nick o Niños Mutantes son solo algunos de los nombres que figuran en la lista de bandas que se han criado en esta cuna del sonido indie. Imaginar dónde concibieron sus canciones estos grupos y recorrer los escenarios en los que interpretaron sus primeras maquetas será un placer para todo melómano que se precie. Y aunque sea de noche, las calles nunca estarán vacías y tampoco faltará la luz. Porque, como cantaba Supersubmarina, en Granada “las estrellas nos alhambran al pasar”.

Imágenes | Facebook de Granada Turismo

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