El taller de Carmen García Huerta en el Jardín Cervezas Alhambra: la belleza más natural plasmada a todo color

Por Cervezas Alhambra

Los lápices dibujan un degradado de color sobre la mesa en la que Carmen García Huerta trabaja. La concentración en los detalles diseñan las líneas de expresión de la ilustradora madrileña, mientras espera a que dé comienzo el taller de ilustración botánica en el Jardín Cervezas Alhambra.

Carmen no recuerda el momento en el que comenzó a dibujar, como tampoco recuerda que lleva tres lápices que sobresalen del bolsillo delantero de su pantalón y que ya forman parte de ella. «Es mi medio natural y me recuerdo siempre dibujando», dice.

Carmen ya es una reconocida ilustradora que ha elaborado obras como el diseño del cartel de las fiestas madrileñas de San Isidro, o el diseño de una vajilla para la Cartuja de Sevilla. Es una artesana que utiliza la botánica y los lapiceros de colores para explotar su estilo.

Los detalles de una flor son el final perfecto

Los diseños florales inspiran a la ilustradora. Ella ha hecho de ellos su sello de identidad artística. La suavidad y versatilidad de los elementos naturales con los que Carmen da sentido a sus obras, transmiten calma. Contemplarlos es sinónimo de concederte un momento para parar y sentir.

Carmen atiende cada detalle como un imprescindible para lograr el final perfecto. Cada matiz es importante. Su técnica de degradado se nos antoja la definición perfecta de una Alhambra Reserva Roja. «Empezamos muy fuerte, sorprendiendo. Poco a poco, vamos soltando la muñeca y disfrutando del trazado hasta llegar casi a no hacer fuerza». Disfrutando del tiempo y recreándonos en los últimos golpes de sabor.

El tiempo de elaboración es el lápiz imprescindible para Carmen, igual que lo es para las variedades de la casa granadina. La pasión por los detalles, evadirse en cada trazo, sentir cada elemento de la obra… «Me siento totalmente identificada con Cervezas Alhambra en su filosofía de sentir cada momento, disfrutar el tiempo, la atención a lo manual y artesano. Este taller es una colaboración por afinidad a la marca», sonríe Carmen.

Las sensaciones que transmite un lápiz de color

Los lápices de colores comienzan a repartir emociones y colorean la imaginación de los asistentes. La personalidad de cada uno se transmite en sus diseños y ella anima a fundirse con el color durante la elaboración. Plasmar los sentimientos en el papel. «Es una técnica agradable, relajante, serena», dice la ilustadora mientras pasea entre los dibujos.

Carmen sabe de lo importante de ofrecer a cada persona el tiempo y la dedicación necesaria, los mismos que Cervezas Alhambra mima en cada una de sus variedades. Así, ayuda a que cada diseño desprenda su propia personalidad, mediante los trazos y el color seleccionado cuidadosamente.

Cada color representa un sentimiento y cada diseño de los presentes inspira una historia y una personalidad que se esconde detrás de los lápices. Con una misma flor, unos alcanzan a transmitir fuerza y volumen con colores vivos y dibujando trazos marcados y decididos. Otros tocan la suavidad y saborean la delicadeza de la naturaleza con colores tímidos que emanan la misma frescura que una Alhambra Reserva 1925. Cada creación provoca sensaciones únicas para parar y sentir. «Lo que me gusta es que cada uno interpreta y siente el dibujo de una manera», susurra Carmen.

La pasión es la mejor inspiración

Aunque no hay flores en la sala, los dibujos te transportan a una mañana de domingo en mitad de la naturaleza. Al igual que cuando una cerveza Alhambra juega entre tus labios y te invita a pasear por el Albaicín de Granada. El susurro de los lapiceros dibujando sobre el papel transmite esa sensación de tranquilidad.

Meciéndonos entre diseños de flores y hojas, Carmen nos enseña que la pasión puede ser la mejor inspiración para el día a día. «Todo está lleno de inspiración. Mis primeros modelos fueron las plantas de mi terraza. Hoy, puede ser un rostro llamativo, una exposición de otro artista o una flor que encuentre en el momento menos pensado».

El tiempo es el mejor aliado de la inspiración. Tiempo para mirar más; tiempo para disfrutar más. Carmen puede pasar 24 horas ensimismada en un detalle de una hoja de una de sus creaciones artísticas. Sin embargo, un ojo que no dispone de tiempo para ensamblar la obra, no descubrirá lo que la artesana quería transmitir.

«Si tienes una mente creativa, es imprescindible parar y reiniciar. Es indispensable. Si no, acabas repitiéndote, sin ganas de dar lo mejor de ti, saturado… Por el bien de todos, hay que parar», dice Carmen mientras termina su Alhambra Reserva 1925 con la que ha maridado el taller.

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