Descubriendo los secretos mejor guardados de las calles de Granada

Por Nerea Campos Godoy

Granada es una ciudad que se vive en la calle. Todavía hoy las señoras salen a la puerta de su casa a tomar el fresco y charlar con sus vecinas; sigue siendo una escena cotidiana del presente. El exterior se vive así, de cerca, o bien, de paseo, investigando los rincones que a veces se nos pasan por alto.

Porque en Granada siempre hay gente que la visita con una gran curiosidad por conocerla. Y también guarda secretos que a veces surgen si paramos a mirar la ciudad con atención. Calles empedradas, caminos estrechos que nos llevan por el Albaicín o el Realejo, la historia de cada plaza o los miradores de Granada son algunos lugares llenos de misterio y verdad.

Son, de hecho, estos últimos las auténticas joyas de una ciudad que no cesa de contar lo que ha vivido. Quizá en un intento por decir a quien la mira que lo que ve no es más que el fruto de tantísimos años de historia. Una ciudad que es origen y razón de ser de Cervezas Alhambra, con ese espíritu de caminar fijándonos en los detalles, de saborear cada matiz que nos ofrece la vida y de no olvidar que cada uno de los sentidos puede estar abierto de infinidad de maneras. Tanto una como otra tienen ese punto de hogar y de aventura que hacen que queramos descubrirlas una y otra vez.

Es por eso que recorrer Granada, manteniendo de cerca la esencia de Cervezas Alhambra, nos acerca a lo viejo y a lo nuevo: aquello que hemos dejado atrás, pero que forma parte de nosotros para seguir construyendo el presente. Algunas de sus calles y de sus miradores hablan de todo esto, de sus vecinos, de la gente que vive la ciudad con ganas de sorprenderse.

Admirar Granada desde arriba

Los miradores son uno de los puntos fuertes de la ciudad de Granada. Con sus callejuelas sinuosas, sus caminos de piedra, las escaleras para pies de gigantes, las casas antiguas… Es toda una aventura llena de emoción atravesarlas, hacer fotografías y disfrutar de la singularidad de su arquitectura. Entre tanta subida, también hay que hacer algún receso y degustar la gastronomía de la zona con una Alhambra Reserva 1925: pocas cosas hay tan de la tierra.

Tras reponer fuerzas, hay un mirador a los pies de la Alhambra, por encima del río Darro, desde el que se puede admirar toda la belleza del Albaicín. Se llama mirador de la Churra y, a pesar de que sus vistas son muy especiales, no es uno de los más conocidos, por lo que se puede visitar con mucha calma. Se recomienda subir por la Cuesta de Gomérez, pasar por la Placeta de la Miga y subir la Almanzora Alta.

Un punto de vista completamente opuesto nos lo da el mirador Placeta de Carvajales: situado en el barrio del Albaicín, ofrece vistas de la Alhambra y a la vega granadina. Era una zona tradicionalmente poco poblada, por lo que, en los años 60, lo convirtieron en un parque con vistas excelentes. Es ideal para pasear tranquilamente, sentarse y descansar o pararse a leer, puesto que no está tan aglomerado como otros lugares de tránsito de turistas.

Otra perspectiva tranquila llega desde el mirador Ojo de Granada. Por su situación en pleno Albaicín, no mucha gente sabe que es, de hecho, un mirador. Además, está escondido en el recoveco de una cuesta y tiene bancos de ladrillos para disfrutar de las vistas a la catedral o al Albaicín bajo. Es otro de esos pequeños rincones que mucha gente desconoce y que permiten pararse a admirar la ciudad sin multitudes.

Un rincón inesperado en la ciudad

La Fundación Rodríguez-Acosta es un lugar emblemático de la ciudad que no siempre se visita. Es un carmen granadino, declarado Bien de Interés Cultural, cuyo origen se debe al pintor José María Rodríguez-Acosta, quien quiso dejar allí su legado y celebrar el sitio que había utilizado como estudio.

Está muy cerca de las Torres Bermejas, pero la curiosidad de este extraño lugar reside en pasear entre una arquitectura inesperada dentro de Granada. Cuenta con una colección de arte histórico y numerosos objetos arqueológicos que decoran el jardín, pero también con un archivo especializado en arte. Por eso tiene una doble finalidad: tanto la de museo para visitantes, como de consulta para investigadores.

Granada es una de esas ciudades que se viven en la calle, decíamos al inicio. Y es que recorrerla, descubrir sus rincones íntimos, saborearla, en definitiva, es una de esas aventuras que no puedes dejar escapar. Tan al alcance de la mano que, si cierras los ojos, casi puedes rozarla.

En Momentos Alhambra | Crear/sin/prisa en Granada: el arte y la inspiración se encuentran a la sombra de la Alhambra

En Momentos Alhambra | Amantes de la buena literatura: esta es la ruta más novelesca de Granada

Imágenes | Pixabay (1), (2), (3)

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