Cuando el hilo cobra vida: la artesanía y saber hacer de Yolanda Andrés

Por Eva Gracia

Es curioso cómo nuestro origen, aunque a veces lo perdamos de vista, siempre reaparece en nuestro camino. Y, entonces, toma el protagonismo, nos recuerda quiénes somos y cómo empezó todo. Algo así le ocurrió a Yolanda Andrés, una bordadora que comenzó a dedicarse profesionalmente a este arte por casualidad, como revulsivo a un momento duro. Pero el bordado siempre había estado ahí, en su origen.

En 2008, y tras el nacimiento en estado crítico de su primera hija, Yolanda se refugió en el bordado, un arte que había aprendido y amado de niña, en el pequeño pueblo de Zamora en el que nació, pero que con las prisas y quehaceres de la edad adulta había desaparecido de su vida.

En los días de hospital, Yolanda encontró en las telas, las agujas y los hilos toda una terapia. Su origen emergió y se convirtió en su profesión. Igual que emerge la esencia de Granada en cada una de las Cervezas Alhambra, se cuela en su sabor y en su color dorado, en su misterio, su atracción y su carácter andaluz.

Bordados que nacen del recuerdo

Yolanda andrés

El arte de bordar, en Yolanda Andrés, es algo prácticamente innato, pero también aprendido: estudió Bellas Artes, se especializó en pintura y en diseño gráfico y, después, trabajó durante una década en publicidad.

Lo inherente y lo adquirido se funden en su trabajo, que es pura artesanía observada desde los ojos de una artista contemporánea. Porque el bordado es un trabajo con mucha tradición, una disciplina en peligro de extinción que, en los últimos años, ha resurgido gracias a perfiles como el de Yolanda. Del mismo modo que Cervezas Alhambra se apoya en la tradición con la mirada en el presente, sin perder de vista el origen, y el poso fundamental que deja en todas sus creaciones. Al igual que estas, el bordado es, también, una herramienta para contar historias contemporáneas.

Para “contar la vida”, como dice Yolanda Andrés. Sus diseños, que mezclan colores vivos y enérgicos, representan desde animales hasta canciones, librerías, flores o cuadros. Toman forma de bolsos, cojines, vitrinas o bellos lienzos en los que pinta, con precisión, maestría e hilos de colores, fidedignos retratos.

Parar para bordar, bordar para parar

Yolanda andrés

La necesidad de detenerse, de frenar en seco, de parar, llevó a Yolanda a retomar el bordado. Pero para bordar como ella lo hace es necesario, también, parar. Parar para pintar con hilos; para coger el bastidor y volver, aunque sea con la mente, a esas tardes de infancia, de sol, de sillas en la puerta con la aguja enhebrada y la conversación a punto.

Parar más, Sentir más.

Detenerse, recordar la felicidad de convertir una tela en blanco en una flor que parece viva, apagar los sentidos para volver a encenderlos con mayor consciencia, como nos invita a hacer Cervezas Alhambra.

Dejar que el tiempo haga su trabajo y potencie la esencia de lo que nos rodea, desde la magia de un bastidor recién bordado hasta la pausa y quietud necesarias para bordar. Porque en este arte no caben las prisas, acaso la precisión máxima, el mimo exacerbado por cada detalle, cada puntada.

Técnicas de siempre, diseños de ahora

La técnica que Yolanda Andrés emplea para bordar es la tradicional, la de toda la vida, con hilos de algodón o de seda y sobre telas de lienzo o lino. Su trabajo aúna el conocimiento de antaño con la creatividad de hoy, del mismo modo que las variedades de Cervezas Alhambra combinan el saber hacer de los maestros cerveceros y la innovación de una casa que se reinventa.

Yolanda andrés

«Cualquier tela vieja me sirve. Encontrar en el desván una caja con hilos olvidada por las abuelas y varios sacos de lienzo en el granero se convierte en el mayor de los tesoros», dice Yolanda, que refuerza así la belleza de esos pequeños detalles, de cómo las casualidades pueden convertir una pieza en otra verdaderamente especial.

En las manos de Yolanda, las técnicas de bordado de siempre se actualizan, gracias a sus diseños, a sus mezclas de colores o a su original (y osada) apuesta de retratar rostros sobre tela sin perder un ápice de expresividad.

Su capacidad para mirar y trabajar disciplinas de antaño con el saber hacer de hoy la han sabido ver, incluso, las grandes firmas de moda. Entre sus trabajos, además de encargos personalizados, se encuentran bordados para la marca Carolina Herrera. O para la tienda del Museo Thyssen.

Su magia nace en su taller del madrileño barrio de Lavapiés, donde, además, imparte talleres de bordado para acercar este arte a quienes, como ella, quieran volver al origen, a lo manual, a la belleza de lo artesano. A la ilusión por Parar más, Sentir más, a través de la aguja y el hilo.

Imágenes | iStock – Irrin0215, Facebook de Yolanda Andrés

En Momentos Alhambra | Las artistas del bordado en Instagram: artesanas en la era de las redes sociales

En Momentos Alhambra | El arte entre hilos de Maite Ortega

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