Coim: muebles de vanguardia y fabricación artesanal

Por Lorena Papí Rodes

Los muebles deben ser algo más que objetos útiles. Más allá de la funcionalidad, recae en ellos una responsabilidad mayor: la de convertir una casa en un hogar; un espacio vacío en zona de confort. Mesas que reúnen cada día a familias para compartir momentos y conversaciones, noches especiales y días de dulces rutinas. Espejos que van reflejando el paso del tiempo. Dormitorios testigos de los sueños de quienes los habitan. Tras toda una vida vivida junto a ellos, los muebles se transforman en depositarios de recuerdos.

Pero los hay que ya nacen con historia propia, como los muebles que salen de la fábrica de COIM en Moixent (Valencia). Porque representan la evolución de más de 50 años diseñando, fabricando e innovando, partiendo de la sencillez de las fibras vegetales para llegar a la complejidad del diseño de vanguardia. Son el resultado de mantener una filosofía de trabajo —estar presentes en todo el proceso, desde la gestación de una colección hasta el pulido final de cada elemento— y no dejar de lado ese espíritu mediterráneo que caracteriza a sus creaciones.

Así se hacen los muebles de COIM

Es Valencia, su cercanía al Mediterráneo, la que les inspira. Para Edgar Bas López, su presidente, el espíritu mediterráneo es ese toque de naturalidad y de frescura que aportan sus muebles a un espacio, que llenan con “notas de color, alegría y sensibilidad”. Su aspecto moderno, sus líneas curvas, sus geometrías y las complejas celosías. Todo en COIM se diseña y fabrica con la misma intención: atraer con la mirada misma, cautivando y captando la atención los detalles”, continúa Edgar Bas.

Alma artesanal en cuerpos contemporáneos

Los diseños de COIM son el fiel reflejo de que un mueble puede ser tan atractivo como práctico y eficiente. Que, pese a apostar por un aspecto moderno, se puede conservar el alma artesanal. Porque, al fin y al cabo, todo depende de la manufacturación, que realizan de forma íntegra en su fábrica y siempre con materia prima nacional. Como explica Edgar Bas López, presidente de esta empresa valenciana: “Las máquinas pueden ser muy eficaces, pero es la mano del experto la que las maneja. Si no tienes una persona con una sensibilidad y profesionalidad máxima, no puedes plasmarlo en los muebles”.

Reconoce que ha habido algunos cambios inevitables en la técnica —como en los procesos de corte—.  Sin embargo, y esa es la clave para seguir siendo COIM, se mantienen vivos muchos de los procesos con los que se creaban sus muebles de hace más de medio siglo, como el pulido, el tapizado y los acabados; trabajos sobre los que no han dejado de experimentar, buscando un grado más de perfección.

Espejo Sandra

Pero, sobre todo, para mantener su “toque personal”, lo que hace únicos sus muebles: el respeto por una filosofía de trabajo heredadada de una primera generación de fabricantes y la mirada puesta en el presente y en las tendencias del momento que caracteriza a la actual tercera generación. Para Edgar Bas, “no son solo trabajadores; son una familia y se plasma en lo que hacen”.

Precisamente, el trabajo en equipo es clave para explicar el éxito de COIM, cuyos muebles tienen una gran proyección nacional e internacional, tanto en espacios privados como públicos. Fabricantes y diseñadores, ambos figuras clave en la fabricación de sus piezas, trabajan armónicamente, coordinando esfuerzos e ideas, inspiración y ejecución.

Siguen así con ese espíritu de cooperativa con el que se fundó COIM, hace tres generaciones, por un grupo de fabricantes de muebles de Moixent. Los años de esfuerzo han conseguido poner a este pequeño pueblo valenciano en el mapa, gracias a proyectos de contract o amueblamiento a gran escala con los que han llegado a cruzar el charco, como el Hotel Conde Caribe Miramar, en plena playa de La Habana (Cuba). O a su presencia en ferias internacionales de medio mundo, como Maison&Objet, Luxury Design & Interior Decoration en Paris.

Tendencia y pasión por el trabajo bien hecho

Gracias a su proyección y a sus esfuerzos —más de cinco décadas sin dejar de innovar ni de ser pioneros— les ha llevado a crear tendencia con sus colecciones: “algunas de nuestras mejores colecciones han conseguido ser claro referente para otros fabricantes. Hemos sido y seguimos siendo creadores de productos muy inspiradores”. Con sus creaciones, demuestran un dominio de todos los estilos. Desde el minimalismo y la sobriedad de ‘Palace’ hasta el juego de geometrías propuesto por ‘Marquise’, pasando por las originales celosías y tallados de su romántica ‘Lucrecia in love’. Todas sus colecciones responden a gustos distintos, pero todas cuentan la misma historia. Tienen la imponente presencia de las cosas bien pensadas y bien hechas.

Es algo que los creativos y creadores de estas piezas comparten con los maestros artesanos de Cervezas Alhambra, apasionados también del trabajo delicado y hecho con el máximo esmero. Cada una de las referencias cerveceras que crean responde a una intensidad y a unos matices: Alhambra Especial destaca por su color dorado y sus notas afrutadas; Alhambra Reserva 1925, por su tonalidad ámbar y sus toques especiados; Alhambra Reserva Roja, por su color cobrizo y su intenso sabor. En cada variedad se pueden descubrir diferentes sensaciones y gustos, de la misma forma que en COIM experimentan con distintas líneas, tendencias y colores.

Muebles de la colección RAW Vintage

Hay muchas formas de mirar los muebles de COIM. Por eso ellos trabajan según los gustos y las exigencias de cada comprador en detalles como los acabados, rediseñando esas piezas ya acabadas para que hagan felices a sus clientes y combinen a la perfección con el estilo de sus casas. Se deben también a las necesidades de cada espacio, ya sea un proyecto a pequeña escala para un cliente particular o algo mucho más ambicioso. Así, esos diseños se convierten en piezas especiales; en muebles únicos e irrepetibles. Una combinación de la sabiduría de sus diseñadores y fabricantes al servicio de los gustos particulares y las necesidades de cada persona.

Con la complejidad que conlleva, en el caso de los grandes espacios a amueblar, como un hotel “donde tenemos que poner más hincapié en todos los detalles, ya que estamos hablando de trabajos que manejan grandes volúmenes de materias primas y de medidas y complejidades diversas. Es por eso que es un proceso bastante más exigente y elaborado”, explica el presidente de COIM.

Cambian las casas, las modas, los gustos. Incluso la forma de apreciar un mueble. Pero lo que permanece inalterable es la esencia COIM, la fórmula que aplican en cada trabajo: “conjuntar diseño, tendencias, nuevas técnicas y nuevos materiales para conseguir un producto muy exclusivo”. Combinar los conocimientos adquiridos con la pasión por su trabajo y un espíritu aventurero. Equilibrar tradición e innovación. Por eso, más de 50 años después, COIM sigue haciendo sus muebles a mano. Pero nunca deja de sorprender con cada nueva colección.

Fotos | Cedidas por COIM

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