Cinco planes para apagar los sentidos y reconectar con el fin del verano

Por Eva Gracia

Si hay una estación del año que nos invita a Parar más, Sentir más, esa es, sin duda, el verano. Y, especialmente, su final. Cuando septiembre se asoma y, como sucede con enero, nos invita a hacer tabula rasa, a empezar de cero, a escribir una (y muchas) páginas en blanco.

planes de verano

Con (todavía, pese al final del estío) menos quehaceres y rutinas, pero con más tiempo para detenerse a saborear cada instante, es la época favorita de los degustadores de la vida. ¿Cómo resistirse a su luz, sus noches aún largas, su sabor a sal y a despreocupación?

El final del verano, además, es un momento del año perfecto para reconectar. Para empezar de cero. Para, como nos invita a hacer Cervezas Alhambra en su Manifiesto, apagar nuestros sentidos, mirar dentro de nosotros, ser conscientes de lo que queremos sentir… y volver a encender nuestra vista, oído, olfato, gusto y tacto para hacer realidad aquello que hemos imaginado con los ojos cerrados.

Es en la época estival, y especialmente cuando llega su fin, en la que sentimos que el tiempo se nos escapa como el agua entre los dedos, y cuando disfrutamos de verdad de cada instante.

Lo exprimimos, lo saboreamos, apreciamos cada segundo: somos más conscientes que nunca de que esos momentos son irrepetibles; y de que el tiempo, precisamente, es la chispa que prende la mecha de nuestra pasión por el estío.

Con todos esos ingredientes, ¿cuál es la receta para un septiembre en el que apaguemos los sentidos, reconectemos y disfrutemos de cada segundo? Los planes sencillos, pero especiales, son la respuesta. Allá vamos.

Una mirada a Madrid desde las alturas

Madrid es un Madrid distinto para cada uno. Los hay que lo viven a diario y que, a veces, necesitan pasearlo a conciencia para recordar por qué lo aman. Los hay que aparecieron allí por casualidad, pero cada día se prendan más de esta ciudad. Y los hay que recalan por ahí de cuando en cuando, pero siempre descubren algo nuevo que les enamora y piensan que, aunque la suya sea una relación a distancia, es de esas que merecen la pena.

planes de verano

En todos los casos hay un denominador común: Madrid desde las alturas muestra su grandeza y conquista. Por eso, ver la ciudad desde una azotea es un plan sin parangón.

Y un lugar único para hacerlo es My Way, un sky bar, rooftop o impresionante azotea (un nombre más castizo) situado en el corazón de la Gran Vía y un rincón donde comprender (si es que aún no lo hemos hecho) por qué Madrid es Madrid.

My Way es un mirador para contemplar los rojizos atardeceres madrileños, pero también es un restaurante donde saborear un delicioso brunch o un menú con ocho pasos. Es un espacio donde brindar con una Alhambra Reserva 1925, dejando que sus burbujas llenen nuestro paladar y su tono afrutado conquiste nuestro olfato, por (nuestro) Madrid.

Un chapuzón en un lugar recóndito

El verano es sinónimo de días en bañador, de dedos arrugados, de sol y de chapuzones. Por eso, exprimir hasta el último momento esos placeres es mejor método para paliar la nostalgia inherente al final del verano. Pero, en tiempos de redes sociales, encontrar un lugar donde bañarse en solitario es complicado, aunque no imposible.

Salir en busca de pozas en los ríos o piscinas naturales recónditas es un plan apetecible donde los haya. Piérdete, encuéntrate y zambúllete en la esencia de esta estación. Sin peine, sin emails, sin horarios y hasta sin zapatos: el verano, hasta en sus últimos días, nos permite olvidarnos de los corsés y dar rienda suelta a nuestro lado más natural.

Desde Las Presillas de Rascafría (Madrid) hasta las pozas de Beceite (Teruel), España está plagada de arroyos y riachuelos donde sumergirse y donde soñar con alagar ese instante eternamente, aunque el otoño esté a la vuelta de la esquina.

Una escapada improvisada

Una de las muchas aristas de esta estación es la de ser la época de la improvisación. Sus días largos y sus noches cortas nos animan a crear planes de la nada, a hacer realidad el sueño de despertarnos en una ciudad y, sin pensarlo demasiado, dormir en otra.

planes de verano

Comprar un billete para el próximo tren, sea cual sea su destino, y dejarse sorprender por aquello que nos espera al llegar. Pasar el fin de semana en una isla de agua turquesa sin mucho más que hacer que Parar más, Sentir más: detenerse, apreciar lo más sencillo, sentir cómo el tiempo pasa y moldea el día, sentir la fuerza y magia del verano que se marcha, pero que, sin ninguna duda, volverá.

Un picnic en el parque

No solo los planes grandilocuentes nos conducen a exprimir el final del verano al máximo; los más sencillos también tienen ese poder.

Un picnic en el parque puede hacer de un día anodino uno extraordinario, del mismo modo (y especialmente si se combinan) que una Alhambra Especial torna una tarde normal en una singular.

planes de verano

Un picoteo sencillo de transportar, unos botellines de la nueva Alhambra Especial Radler, que contiene la esencia de Alhambra Especial, pero más suave y refrescante gracias al toque del limón, y una buena compañía. No hace falta más para un picnic de verano.

Un libro, una tumbona y una cerveza

El verano es, también, esa temporada en la que aprendemos a apreciar lo que siempre tenemos al alcance de nuestra mano.

Desde las barbacoas con la familia Alhambra Reserva Roja mediante, pues es una cerveza que marida a la perfección con las carnes rojas, hasta las tardes con la compañía de un libro, una tumbona y una Alhambra Reserva 1925 que saborear lentamente. Porque nuestro paladar la pide y, sencillamente, porque es verano. Y se despide de nosotros el tiempo de los pequeños placeres.

Imágenes | Unsplash – Angelo PantazisHaley PhelpsDennis van den Worm, Instagram – My Way Skybar

En Momentos Alhambra | Cinco planes con mucho sabor para enamorarte del verano en Madrid

En Momentos Alhambra | Cinco libros para poner la pausa y disfrutar de tu tiempo en verano

 

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