Carmen García Huerta, flores aún más bellas en papel que al natural

Por Cervezas Alhambra

Las flores transmiten sensaciones y emociones. Son capaces de transportarte a un recuerdo solo con su olor, o generar un ambiente cálido y positivo en el entorno en el que se encuentran. Cada pétalo podría ser la página de un libro que aún no ha sido leído por nadie; cada hoja sería la encuadernación perfecta para guardar un momento vivido.

Los elementos naturales como fuente de inspiración

Carmen García Huerta ha encontrado en la botánica y los elementos naturales la fuente de inspiración para sus dibujos. Desde pequeña, Carmen vive con los lapiceros de colores coloreando sus dedos y se han convertido en una nueva extensión de sus precisas y delicadas manos. «Me recuerdo siempre dibujando. Siempre lo he tenido en casa porque mi padre era interiorista y, ahora que ya está jubilado, dibuja más que nunca», explica Carmen.

Cuando era adolescente, dejó de lado el dibujo por circunstancias de la edad. Años después, volvió a retomar los colores y jamás se volvió a deshacer de ellos.

Su pasión se convirtió en su profesión cuando rompió con el mundo tecnológico en el que estuvo sumida al inicio de su carrera. Carmen trabajaba en el mundo de la moda y realizaba diseños en ilustración vectorial. Pero, tras una crisis y ruptura personal, cambió el teclado y la pantalla del ordenador por las herramientas de dibujo tradicionales: papel, lápiz, sacapuntas y goma de borrar. Materiales que hacen únicas cada obra en la que Carmen se embarca. Materiales que hacen a Carmen artesana.

La perfección se dibuja con lápices de colores

La precisión forma parte del proceso de elaboración de la ilustradora y, como en Cervezas Alhambra, siempre es la regla con la que mide sus creaciones. «Tiendo a ser muy minuciosa y perfeccionista. La técnica que utilizo con los lápices es perfecta para personas muy detallistas, con mucha paciencia y que les guste recrearse». Personas que disfrutarías de una Alhambra Reserva Roja. Con todos sus matices.

Mira de reojo a la mesa con sus materiales. Una amplia gama de lápices de colores dibuja un detallado arcoíris que se refleja en sus pensamientos. «Para embarcarme en un proyecto, este tiene que ser atractivo, exuberante, sugerente, muy ornamental, con mucha vegetación, con mucho color… En todos los proyectos, dejo un pedacito de mí; evoluciono con cada reto».

Carmen ha trabajado para diferentes marcas con las que siempre comparte en común, la búsqueda de una creatividad distinta, inspirada, con sentido y reflexión. Pero  tiene un especial aprecio al diseño del cartel que elaboró en 2017 para las fiestas patronales madrileñas de San Isidro. Se siente orgullosa de su obra y de ser madrileña: «Fue un encargo precioso y tuvo mucho feedback de la gente. A día de hoy, me lo siguen pidiendo».

El acabado de sus obras hace que muchas personas crean que Carmen García Huerta utiliza la acuarela en sus creaciones. Pero  no es así. La ilustradora, como ella misma se define, utiliza los lápices para llevar a cabo sus obras. La combinación de distintos trazos y tamaños, y aplicar diferente intensidad a la hora de utilizar el color hacen que el proceso de elaboración sea, en sí mismo, un momento para disfrutar, parar y sentir.

Delicadas y contundentes

Diseños mimados en cada pliegue, vértice o acabado. Contraste entre volúmenes y colores que dan fuerza al dibujo pero, a la vez, transmiten suavidad y versatilidad. Fusiones de formas y colores sutiles que acaban con un golpe de color.

La ilustradora nos cuenta que siempre trata que sus obras, al igual que una Alhambra Reserva 1925, sean delicadas y contundentes al mismo tiempo. Que sea una obra que te asalte los sentidos. «Los elementos naturales son delicados, pero a mí me gustan los contrastes fuertes y los volúmenes», comenta.

Sin embargo, en un ambiente más íntimo, Carmen prefiere la cerveza clásica, «de las que te quitan la sed en verano». Se ríe y da un sorbo a su Alhambra Reserva 1925, la de la botella verde, un verde que tanto en común tiene con la vegetación frondosa y exuberante que protagoniza las obras de Carmen.

Macerar y dejar madurar cada obra

En el estilo artístico de Carmen, el tiempo y los detalles dibujan un papel importante en cada obra. La ilustradora puede estar inmersa en un detalle de una flor durante horas y horas. La necesidad de tiempo y tesón hacen macerar y madurar cada creación, encontrando así la conexión del espacio y el tiempo necesarios.

Un proceso de elaboración delicado, con los mejores productos seleccionados, que dejan ver las semejanzas entre la trayectoria de la ilustradora y Cervezas Alhambra.

Cada detalle es capaz de transmitir una sensación diferente. «Intento que la gente disfrute contemplando mis obras tanto como yo he disfrutado al hacerlas. Y eso se nota. Hay una química que se transmite cuando tú hecho algo disfrutando y dando lo mejor de ti», dice.

Las obras de Carmen García Huerta esconden una necesidad creativa. Son obras instintivas e intuitivas en las que la ilustradora exprime cada matiz y cada resquicio de creatividad de su alma. A veces, con un sentido más claro. Otras veces, deja que sea la propia obra quien sorprenda, descubriendo un sentido ajeno a lo que ella se había planteado al inicio. Dejarse llevar, sorprenderse y descubrir que es más gratificante sentir el tiempo que pasarlo.

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