Cariño, respeto y artesanía: las claves del cuero de Miolos Design

Por Eva Gracia

Cerca de lo que durante siglos se consideró el fin del mundo, en Mourente, Pontevedra, un pueblo de apenas 2.000 habitantes donde los minutos parecen pasar más lentos y no resuenan los ecos de la ciudad, se crió Javier Prieto. En una tradicional casa gallega, hórreo incluido, pasó su infancia este joven diseñador industrial que, en 2013, alumbró Miolos Design, su taller donde trata el cuero artesanal con pureza y cariño.

Su marca bebe de sus orígenes, de su niñez en la Galicia interior, de su íntima relación con la naturaleza y de su amor por lo sencillo y contundente. Toma forma de cuenco, de libreta, de cartera, de mochila o de tabla de cocina y se viste de los colores del atardecer, del campo y de la tierra que lo vio crecer.

bolso cuero miolos design

Todo en Miolos Design es 100% artesanal, desde el proceso creativo hasta los materiales, pasando por el espacio de trabajo. Javier idea cada producto, dibuja bocetos, construye maquetas de cartón, prueba modos de hacer las cosas, falla, vuelve a empezar, cose a mano, atraviesa el cuero con hilos encerados, acierta… y repite lo que le ha gustado.

Así va creando su catálogo, del que él mismo hace las fotos, y elaborando los objetos que han convertido su marca en una de las insignias de la etiqueta ‘artesanía de Galicia’.

proceso miolos design

Javier se toma muy en serio (y, probablemente, ahí resida buena parte de su éxito) aquello de lograr que cada producto sea único y que la palabra artesanía cobre sentido cuando se miran sus recipientes, sus cuadernos y sus bolsos.

Él investiga las posibilidades de los materiales, cuenta con proveedores y manufactureros locales (hace del ‘kilómetro 0’ su modus vivendi) y cree que cada uno de sus objetos es un producto vivo con una historia propia que escribir.

Lo mismo sucede con la casa-taller de Javier, cuya historia inspira buena parte del relato de Miolos Design. Según el propio artesano cuenta en el blog de su marca, cuando estaba terminando la carrera fue al pueblo, con su padre (su fiel escudero en la aventura que supuso emprender este negocio), para cambiar las tejas del tejado.

Aquel primer momento de trabajo básico y manual y los que siguieron –con toda su alma romántica, pero también sus escollos— le valieron para ser consciente del valor de cada gesto. “Hacer una viga para el interior, desde la tala del árbol hasta la colocación a mano, ha sido un antes y un después en nuestra manera de apreciar las cosas”, contó en su bitácora el creador de Miolos Design.

trabajo manual cuero

Toda esa emoción contenida y la pasión por la vida simple y práctica del pueblo se trasluce (y se puede tocar) en los diseños de Miolos, que se enmarcan en un estilo minimalista rústico. Las formas son sencillas, naturales, puras y muy modernas, sí, pero la esencia de los productos, su origen y sus materias primas son su tierra, el campo y los animales. Pura rusticidad.

Como también lo es la técnica artesana que emplea Javier para dar forma a cada pieza en su taller: la talabartería, el trabajo manual del cuero. Con cada corte, cada costura, cada repujado y cada remache, el fundador de Miolos Design recupera un oficio que siempre ha estado ahí, perdido entre los montes galaicos y esta orilla del Atlántico.

La morriña, en el caso de este creador, es un viento que le empuja hacia adelante con la inercia de la tradición siempre latiendo. De ahí que, además del cuero, Javier ame emplear otras materias primas como la madera. Su modo de trabajarla y respetarla se intuye al mirar otro de sus objetos estrella: sus tablas de cocina, que, en una inesperada y genial combinación, se rematan con una cinta de cuero.

A través de las fotografías de ese producto se puede casi oler la madera recién lijada y notar las rugosidades de las vetas. Se puede, prácticamente, tocar las dos caras que tiene el cuero: una áspera y rugosa; otra, suave y lisa. Como Galicia. Como la vida.

Fotos | Facebook de Miolos Design, iStock – TeodoraDjordjevic, iStock – KristinaJovanovic

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