Azarraluqui o cómo enriquecer aún más el ritual de la comida

Por Marieta Zubeldia

Cuando uno mira los platos y vajillas de Azarraluqui, sabe quién las firma. Andrea Zarraluqui, la mujer a quien debemos la fiebre de las vajillas pintadas a mano, le dio su propio apellido, junto a su talento e imaginación, a su marca. Seguramente hayáis visto alguna vez platos pintados con hojas verdes en algún mercado: bien, Azarraluqui fue la primera en lanzarlos y dio forma al proyecto que ha acabado creando escuela a la hora de vestir una buena mesa.

La historia de Andrea Zarraluqui tiene tintes de pasión, de riesgo, de constancia y de placer. Sus bagaje es rico y sus referencias, amplias. Nació en Londres y a los cinco años se fue a vivir a Jerez de la Frontera (Cádiz). Pasó allí su infancia para después volver a Reino Unido, donde pasaría parte de su adolescencia estudiando interna en un colegio de Ascot. A su vuelta a España, Madrid la esperaría para cursar sus estudios superiores en Marketing y Comunicación, que finalizaría en Nueva York. Tras quedarse a vivir allí unos años más, volvería a asentarse en Madrid, esta vez, de forma definitiva.

Platos Azarraluqui pintados a mano

Entre esas idas y venidas, en su día a día siempre encontró un hueco para el arte. A pesar de que no pudo estudiar lo que verdaderamente le habría gustado, Bellas Artes, Zarraluqui se las ingenió para estar siempre en contacto con su mayor pasión: pintar. De este modo, los cuadros que exponía se tornaron en platos cuando hace siete años probó con la pintura sobre porcelana.

Después de un tiempo compaginando su hobby con su trabajo, pudo comprobar que el éxito de su arte era un hecho cuando comenzaron a llegarle peticiones de vajillas pintadas desde EE.UU, Brasil o Italia. A partir de entonces, comenzó a considerar dar el salto y desde hace un par de años se dedica profesionalmente a la pintura. Además ha diversificado sus soportes y ya no solo se atreve con los platos, sino también con papel para pared (o las mismas paredes).

Tal y como esta verdadera artesana nos cuenta, generalmente suele trabajar con porcelana francesa y, en ocasiones, adquiere vajillas antiguas. «El único requisito es que el fondo sea de color claro o blanco, preferiblemente», asegura. El proceso es algo más complejo, requiere de un mayor cuidado, de una intención muy determinada. «Si no es un encargo de algo específico, empieza con una idea: a veces hago un boceto antes pero, generalmente, mezclo los pigmentos y me lanzo de lleno al plato» explica. Y a partir de ahí empieza, para ella, «lo divertido».

Una vez pintados los platos con dibujos que generalmente suelen estar inspirados en la botánica y el mundo animal, Zarraluqui mete las piezas en un horno especial a 800ºC para que se fijen totalmente en la porcelana, dejando así una impronta que acompañará a su nuevo dueño durante décadas. La cantidad de tiempo que le dedica a cada vajilla depende de la ilustración. «Hay vajillas con las que tardo más de un mes, otras una semana», remacha.

Platos Azarraluqui pintados a mano

Cuando Zarraluqui se sienta en el estudio de su casa para pintar lo suele hacer acompañada de música. «¡No demasiado animada porque me pondría a bailar!», recalca, risueña. Este espíritu festivo y de amor por lo que hace es lo que hace que sus vajillas sean tan especiales y, el hecho de pintarlas a mano, que todas sus piezas sean diferentes. Una originalidad que comparte con las creaciones que nacen en los talleres creativos de ‘Qué Tendrá Granada’, una de las últimas iniciativas de Cervezas Alhambra que aúna música, arte y artesanía en las calles de la ciudad andaluza.

Pintar lo vive con «paz, ilusión, nervios…». Y si sentir los olores de los pigmentos y el pelo de los pinceles tiñendo el plato de infinitos colores es un momento evocador de emociones por el que merece la pena parar para relajarse y disfrutar… No hablemos ya de la experiencia de sentarse a la mesa y saborear la comida en las imágenes deliciosas de los platos de Azarraluqui.

Imágenes | Instagram de  Azarraluqui

En Momentos Alhambra | Mayólica: la vibrante y brillante técnica que mantiene la cerámica artesana viva

En Momentos Alhambra | Los artistas emergentes que encuentran en el agua su inspiración

Comparte con nosotros

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos Relacionados
Crea sin prisa y con tus propias manos en los Talleres de Degustación de Cervezas Alhambra

Crea sin prisa y con tus propias manos en los Talleres de Degustación de Cervezas Alhambra

14 noviembre, 2017
El viaje de Cervezas Alhambra por los sentidos es un paseo de infinitos caminos que no se centra solo en aquellos propios del paladar, sino que explora todos los estímulos que una buena materia prima nos ofrece. Por eso, además de las catas sensoriales, tres días a la semana se puede disfrutar también de los Talleres de Artesanía: una pequeña brecha espacio-temporal en la que el tiempo se ralentiza para que podamos recrearnos en la belleza del tocar, sentir y crear sin prisa. 
Wildflowers o el lenguaje de las flores

Wildflowers o el lenguaje de las flores

2 julio, 2019
Las flores guardan en sus pétalos mil historias que contar. La de un primer beso, la de un perdón, la de una despedida o la de un reencuentro. En Wildflowers lo saben bien y las flores cuentan, también, su historia. Karin e Irene, dos amigas, descubrieron la paz que les daba trabajar rodeadas de flores. «Siempre teníamos flores en nuestra oficina, nos gustaba decorarla con ellas», cuenta Irene. «Buscábamos un estilo más minimalista, no nos gustaban los ramos ya hechos de las floristerías. Y no encontrábamos, en ese momento, nada parecido a lo que queríamos», añade Karin.
Siete Instagrams que te harán desear descubrir los secretos de Granada

Siete Instagrams que te harán desear descubrir los secretos de Granada

14 noviembre, 2017
Mirar a través de los ojos de otra gente. Conocer las historias que cuentan las calles de madrugadas con el sol despuntando. Saber las direcciones secretas de quienes siempre te dicen que “ya han estado ahí”. Todo eso es lo que nos ofrece Instagram, la red social que, entre otras muchas cosas, se ha convertido en una cómoda balconada desde la que observar el mundo.