Parar más. Sentir más: la experiencia sensorial de Cervezas Alhambra

Por Eva Gracia

Hay sensaciones que nos hacen sentir especialmente vivos. Como ver el mar por primera vez en el año. Escucharlo mientras la arena nos roza los pies en un paseo por la orilla. Dejar de oír todo lo que nos rodea al zambullirnos en la inmensidad del gran azul y bucear, en un instante único y en un ensordecedor silencio, en la magia de la naturaleza, esa a la que soñamos con escapar cuando tengamos tiempo.

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“Cuando tengamos tiempo”. Esa es la frase que tantas veces nos constriñe, que nos sujeta como un corsé y que nos empuja a la rueda de la prisa, en la que giramos sin percibir, con todos los sentidos, la belleza y singularidad de aquello que nos rodea, de esos momentos cotidianos que conforman el puzzle de nuestra vida y que, de pura sencillez, resultan mágicos.

Pero eso puede cambiar. Y esa es la propuesta de Parar más. Sentir más, la invitación a vivir intensamente cada instante y a través de todos nuestros sentidos que tiene en el remite a Cervezas Alhambra y que nos anima a apreciar cada momento con los seis sentidos. Sí, seis. Porque la vista, el olfato, el gusto y el tacto no son nada sin el tiempo, ese sexto sentido que se convierte en nuestro pasaporte a todo eso que, aunque no sabemos muy bien cómo llamarlo, es lo que nos hace felices.

Contemplar con el reflejo del sol en los ojos un atardecer en Granada; escuchar la lluvia golpeando los cristales en una tarde de otoño; palpar la rugosidad de las páginas de ese libro viejo que susurra en tu mente una historia fascinante; escuchar tu canción favorita en un concierto en acústico en primavera mientras el aroma de las flores se adentra en tu pituitaria. ¿Cómo explicar la sensación que tenemos en cada uno de esos instantes? Se antoja complejo, cuando no imposible, pues es algo que solo sintiéndolo se puede comprender.

Sentir lo inefable

Lo mismo sucede con Cervezas Alhambra. Definir el escalofrío que recorre tu espina dorsal cuando brindas con esos amigos que han hecho de tus tardes de verano días especiales no es fácil. Explicar la sensación de rozar con tus dedos las frías gotas de agua que se deslizan por el elegante vidrio de una Alhambra Reserva 1925 es complicado. Relatar cómo las burbujas doradas de una Alhambra Especial bañan tu paladar y cómo saboreas cada matiz es una ardua tarea.

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Pero Parar más. Sentir más consiste, precisamente, en eso. En adentrarse de lleno en la experiencia de sentir, con todas las letras —una por cada sentido—, hasta lo más pequeño. Hasta el filo de la chapa que cubre una botella de Alhambra Reserva Roja; hasta el aroma a cebada y lúpulo que brota de cada una de las Cervezas Alhambra.

Parar más. Sentir más es también un alegato en pro de despertar la atención y descubrir, apreciar —en definitiva, disfrutar— lo que nos rodea; de saborear más cada mordisco que damos a la vida; de escuchar más esas palabras que nos hacen mirar más allá y ver lo único de cada segundo; por tocar más el mundo que nos rodea y sentir en nuestra piel el frío, el calor, la suavidad, la aspereza, lo liso, lo rugoso, lo uniforme y lo diferente.

Es una llamada a vivir con calma y a hacer de la pausa un ritual. A olvidarnos de explicar aquello inefable, aquello que solo se puede sentir. Como un flechazo, un rayo de sol en el rostro o un sorbo a esas cervezas cuyo sabor y encanto no se puede narrar sino paladear, las Cervezas Alhambra.

Imágenes | Cervezas Alhambra

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