Lettering, el arte contemporáneo de las letras

Por Laura Elena Vivas

Trazar. Porque es el movimiento lo que creará.

Practicar. Una y otra vez. Sin descanso. Pensando que en la repetición está el secreto.

Hacer para que la muñeca tenga la soltura suficiente. Ejecutar hasta que el instrumento sea una extensión de la mano. Repetir hasta llegar a distinguir la mínima diferencia, esa que es imperceptible para un ojo cualquiera.

Practicar y practicar hasta el infinito. Para poder comunicar, para trazar en un espacio donde el continente es tan importante como el contenido. Ese en el que la forma de cada símbolo representa un significado. Al que se llega escribiendo, escribiendo. Y escribiendo. Escribiendo para después ser capaz de hacer un dibujo con cada letra. El lettering.

Lettering con pluma y tinta dorada

Antes del lettering, la caligrafía

El hombre desde que es hombre sintió la necesidad de comunicarse. Comenzó dibujando en las piedras, después fue creando símbolos que establecieran una forma común entre quienes convivían para poder transmitirse pensamientos y sentimientos.

En ese recorrido nació el lenguaje escrito.

El que fue evolucionando desde los egipcios. Que encontró en diferentes soportes una forma de perseverar, que fuimos haciendo prosperar para poder transmitirnos, de unos a otros y a lo largo del tiempo, los mensajes que queríamos comunicar.

El que continúa ahora con plataformas distintas en una era digital. Pero que sigue teniendo una base manual, artesana, el de la caligrafía que se dedica a escribir a mano y que necesita tiempo para desarrollarse. Esa que ocurre cuando una persona coge un pincel, rotulador o lápiz y lo coloca encima de una superficie como el papel para trazar líneas rectas y curvas que formarán letras.

Y estas letras son estudiadas y pensadas cuando son hechas por un calígrafo. Él las analiza, las practica una y otra vez sin pensar en el tiempo porque los relojes no tienen cabida en este oficio: primero las de altura X, esas que se sitúan dentro del cuadrado porque no hay que subir o bajar en el espacio destinado para ellas; luego las de caja alta, para llevar hacia arriba el trazo; después ir hacia abajo para hacer las de cajas bajas. Invertir el orden según la necesidad.

caligrafia joluvian

Practicar sin cansarse de hacerlo porque si no, no se logrará la excelencia. Porque la base de un buen lettering  es una buena caligrafía, la que permite dibujar las letras, la esencia de lo que hoy ha invadido con su belleza cualquier ámbito del mundo comercial.

Lettering o el diseño retro más vanguardista

Sí, vivimos en la era de lo digital. La de los millennials, generación Z, redes sociales, whatsapp y plataformas de intercambios de casas, coches y lo que se nos ocurra.

Vivimos también en la era de lo vintage, donde el sonido del vinilo vuelve a ser delicioso, el regreso a lo natural cobra mayor importancia junto al trabajo artesano. Una era donde lo retro convive con lo tecnológico. Como ese lettering que comienza con trazos manuales surgidos de repetición y repetición caligráfica para luego ser vectorizado, digitalizado y llevado a cualquier superficie para comunicar mensajes de promesas de amor y ventas.

El boom del lettering en los últimos años surge de esa nostalgia por la caligrafía, por volver a algo con toque cálido, de apariencia errónea (aunque sea falso) o defectuosa que se produce con las letras hechas a mano.

Ha ido encontrando su espacio en cualquier lugar donde se necesite comunicar algo. Y todos nos sorprendemos por lo que vemos ignorando la práctica.

La práctica caligráfica, la de pensar la frase que se va a dibujar y con ella cada letra; analizar cómo serán los espacios para cada una, las similitudes y diferencias para encontrar dibujos, marcar con lápiz las guías, trazar con el mismo para tener la opción de corregir.

Abstraerse del mundo para pensar, practicar y lograr el mensaje.

Y luego quedarnos sorprendidos con el resultado.

Imágenes | Iván Castro Vimeo, Joluvian Domestika, Joluvian web

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